Sin recursos federales para apoyar transporte público en Ciudad de México

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06 Abr 2016
Fernando A. Mora Guillén*

A destiempo, el jefe de gobierno de la Ciudad de México lanzó un llamado de ayuda al gobierno federal, con el propósito de obtener recursos por 5 mil millones de pesos con el objeto de rehabilitar y fortalecer el transporte público de la capital.

Quizá Miguel Ángel Mancera perdió la brújula sobre lo que pasa en nuestro país; ya que mientras el gobierno federal anuncia un nuevo ajuste presupuestal para 2017 del orden de 170,000 millones de pesos, él pretende recursos extraordinarios que no habían sido programados ni requeridos.

El año pasado el gobierno del Distrito Federal contó con recursos extra del Fondo de Capitalidad por 4,000 millones de pesos que destinó a la compra de 1,000 patrullas, sustitución de luminarias y equipamiento de seguridad. Desde el inicio de la administración, Mancera se prometió que los recursos que generaran los parquímetros serían canalizados a infraestructura y equipamiento urbano en beneficio de las colonias en las que se ubican los mismos, situación que al día de hoy ha sido poco transparente.

Queda claro que el tema ambiental y la movilidad en transporte público no han sido prioridad para el jefe de gobierno, que se preocupó por establecer reglas y acciones, que si bien benefician al peatón y a los ciclistas, entorpecen el flujo y la circulación vehicular, generando mayor contaminación.

El llamado urgente del jefe de gobierno a las autoridades federales es inoportuno, pero lo que sí ha quedado claro es que el transporte público es ineficiente, inseguro y genera polución, los servicios urbanos se brindan en vehículos antiguos que contaminan, y las obras públicas que no concluye son un sinfín en la Ciudad de México, y contribuyen a elevar los índices de contaminación.

La alternativa planteada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público obedece a acudir al Fondo Monetario Internacional o al Banco Interamericano de Desarrollo para participar en programas y proyectos que permitan obtener recursos para la rehabilitación del parque vehicular de transporte y servicios públicos.

Mientras el gobierno deshoja la margarita y no aporta solución, esta semana la Ciudad de México ha vuelto al escenario de la precontingencia ambiental, con miras a que este miércoles pudiera pasar a Fase uno sin una solución clara.

Tómelo con Interés. El inicio de semana deja en evidencia grabaciones en redes sociales que involucran a líderes del movimiento de los Padres de Familia de los Normalistas de Ayotzinapa (Raúl Isidro Burgos), quienes al parecer recibieron recursos del Grupo “Guerrero Unidos” –200 mil pesos–, que no entregaron a las familias. Desde el surgimiento del movimiento, la interrogante ha sido de dónde obtienen recursos para viajar al extranjero y sostener la movilización.

Esta semana al darse a conocer el peritaje que establece que sí existió un gran fuego, y que al menos 17 personas pudieron ser calcinadas en el basurero de Cocula, queda claro que hay muchos vacíos. Las autoridades locales y federales han quedado rebasadas en el tema.

Tómelo con atención. Sorpresivamente el martes y con tan sólo unos meses en el cargo, el académico Miguel Basáñez, cuyos únicos méritos para estar en el Servicio Exterior fueron su amistad con el presidente Enrique Peña Nieto, y su trayectoria en universidades como profesor de valores, cultura y desarrollo, ha sido removido y en su lugar arribará el diplomático de carrera Carlos Manuel Sada Solana, actual cónsul en Los Ángeles, California.

@Fernando_MoraG

* Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana. Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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