Visión de Estado de Blanca Alcalá, propuesta descafeinada

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11 Abr 2016
Rodolfo Ruiz

La plataforma electoral o visión de Estado que Blanca Alcalá Ruiz presentó, al tercer día de iniciada su campaña a la gubernatura de Puebla, está muy descafeinada. En ella no hay compromisos que impliquen una transformación de fondo respecto a la actual administración en temas medulares.

En el cuadernillo que repartió se registran cifras y gráficos de algunos indicadores sobre la posición que ocupa la entidad en pobreza, desigualdad, seguridad pública y endeudamiento, pero pocas propuestas que apunten hacia un cambio de fondo.

Blanca Alcalá dice en este documento que revisará y vigilará los contratos de Proyectos de Prestación de Servicios (PPS), de Asociaciones Público Privadas (APP), de Fideicomisos privados y las concesiones hechas a favor de Agua de Puebla y otras empresas que operan el programa de Fotomultas y los Verificentros, pero en ninguna parte se compromete a cancelarlos o revertirlos.

Lo más que propone es crear una Comisión de la Verdad “encargada de transparentar y vigilar la utilización y destino de recursos públicos relacionados con proyectos de prestación de servicios, fideicomisos, concesiones y toda aquella obra que supere un monto establecido”.

Ofrece un gobierno transparente y fomentar la autonomía de la Comisión para el Acceso de Información Pública (CAIP), pero no la remoción de sus actuales comisionados que han convertido a este órgano garante de la rendición de cuentas un ente oscuro y cómplice del Ejecutivo.

La insustancial plataforma de Blanca Alcalá se extiende a otros sectores. Sobre el Metrobús, su planteamiento se reduce a “adoptar acciones urgentes para fortalecer y eficientar el sistema de transporte RUTA”. Jamás dice que va a revisar la concesión u obligar a sus concesionarios a mejorar el servicio o incrementar el número de unidades de las rutas 1 y 2 y de sus troncales.

En materia de derechos humanos, la abanderada a la gubernatura del PRI, PVEM y PES se limita a prometer que revisará la situación jurídica de algunos detenidos por sus expresiones ideológicas o políticas, pero nada dice sobre la actuación del presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Puebla o su ominoso silencio frente casos como los de Chalchihuapan y las detenciones de activistas y opositores al Parque Intermunicipal de Cholula, a la construcción del gasoducto Morelos o el retiro de los jueces del Registro Civil de las Juntas Auxiliares.

Uno de los pocos puntos donde Blanca Alcalá sí es contundente, es su propuesta de emitir una alerta de género para abatir los crecientes índices de violencia en contra de las mujeres y el aumento en el número de feminicidios.

Para ser candidata de oposición, la visión de Estado de Blanca Alcalá no entusiasma ni polariza a los votantes, pues se queda en planteamientos generales y descafeinados que no contrastan con las políticas y acciones de Moreno Valle en lo que va de su sexenio.

A los electores les dice más la oferta del candidato de la coalición morenovallista José Antonio Gali de bajar 10 por ciento los salarios de la alta burocracia estatal, que la insulsa propuesta de la abanderada priista de “garantizar el ejercicio del gasto de manera responsable mediante una política de racionalidad y aplicación eficaz de los recursos públicos”.

En corto

Aunque Ana Teresa Aranda dará todavía una última batalla para ser reconocida como candidata independiente a la gubernatura de Puebla y poder aparecer en las boletas de los comicios del 5 de junio, puedo anticiparle que con registro o sin registro la ex panista será protagonista en el proceso electoral en marcha.

Si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le admite su juicio y falla su favor –el martes o miércoles entrante–, dé por hecho que Ana Teresa Aranda hará una intensa campaña que estará enfocada en criticar la gestión del gobernador Rafael Moreno Valle, pero si no, lo más probable es que se convierta en una sombra incómoda de José Antonio Gali Fayad.

En otras palabras: Ana Teresa Aranda ya no buscaría quién se la hizo (dejarla sin el anhelado registro como candidata independiente), sino quién se la pague.

Y aunque los mejores años de la señora Aranda Orozco ya pasaron, creo que como activista y opositora aún puede resultar bastante molesta para Gali Fayad y los partidos y dirigentes partidistas que apoyan su candidatura bajo la coalición Sigamos Adelante.

@periodistasoy

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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