Todos, tras el borrego

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15 Abr 2016
Israel Velázquez G.

El miércoles 13 de abril queda como una de las fechas en las que el periodismo poblano quedó expuesto en toda su pequeñez: cero documentación, y carretadas de especulación.

La gran mayoría de los medios recogieron una nota generada, sin fuente, en periódico Central: la nota daba cuenta de que en Francia había sido detenido Javier García Ramírez, quien fue funcionario de alto nivel y de todas las confianzas de Mario Marín Torres. Se le busca, sí, por el delito de enriquecimiento ilícito.

En el transcurso de la tarde se acreditó la información a la PGR y ayer jueves al menos un medio impreso le dedicó cuatro páginas al supuesto. Nada estaba comprobado. Nadie se molestó en un principio básico del periodismo: verificar la información; y si intentaron, como sea, reprodujeron la nota de Periódico Central.

De nada vale el ejercicio de Panama Papers, de nada vale que hayan visto Spotlight, ni leído Hora Cero, de Umberto Eco. Se trataba de ganar likes, de tener la atención del lector. El costo era lo de menos. Y lograron la atención de cientos de lectores, de cientos de consumidores de noticias.

¿Los medios que siguieron el borrego acaso se preguntaron si generar tráfico es lo mismo que influir en la agenda pública? Y si se lo preguntaron, ¿por qué prefirieron el click por encima de su credibilidad?, ¿tienen credibilidad a partir de ahora?, ¿cómo se repondrán de haber seguido a la manada?, ¿alguno se disculpará ante sus lectores?

Preocupa que los medios, incluso los más serios, se hayan dejado imponer la agenda a partir de un supuesto, que hayan caído en la práctica de tomar como fuente a otro medio, ¿qué es una fuente de información?

Si Javier García Ramírez había sido detenido, ¿por qué publicar la versión sin que ninguna dependencia federal o internacional lo hubiera confirmado? Hubo columnistas que escribieron, con toda la autoridad de la que se sienten dueños, que “mientras se esclarece esa situación, se debe recordar que el ex funcionario de Mario Marín fue acusado por el enriquecimiento ilícito por 23 millones de pesos y sus bienes y cuentas bancarias fueron incautadas”.

El daño está hecho, y los medios no tuvieron capacidad para reaccionar como se debe ante un asunto tan elemental como levantar el teléfono y llamar a la embajada de México en Francia o a la embajada de Francia en México. Fue más cómodo sentarse a copiar, pegar y escribir “según el portal…”.

Estamos en elecciones y por lo mismo, por las guerras sucias, por el fuego amigo y por otras lindezas, debiéramos tener en alerta los cinco sentidos. En alguna parte Martín Caparrós publicó una nota en la que señaló que “cualquiera que haya perdido el tiempo mirando cuáles son las noticias más leídas de las webs de la mayoría de los grandes diarios sabe que el interés del público tiene que ver con chismes y famosos y dietas y exotismos y algún crimen”.

Sí, hasta las 12:45 horas de este jueves, la detención de Javier García Ramírez era un chisme entendido en la primera acepción de la Real Academia de la Lengua: “noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna”. Eso no es periodismo, ni aquí ni en ninguna parte del mundo donde haya un gobierno pretendidamente democrático.

Si pedimos que la justicia determine sin margen de error cuando hay delitos, si pedimos que los congresos legislen cada vez mejor, ¿por qué carajos no hacemos más periodismo? Me resisto a aceptar que “eso es lo que hay”.

coordinacióneditorial@elpopular.org

*Coordinador editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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