Cambió la manera de ver y hacer arte

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Martín CORONA


20 Oct 2016

El nobel de literatura fue entregado a un cantautor con dones magníficos, a un grande de la poesía acompañada de música, como cuentan que fueron los primero poetas, lo aedos, trovadores y juglares. Es innegable el mérito de Bob Dylan para recibir esta presea, como ya había recibido un sin número de premios y reconocimientos. Ese no es el tema de este texto.

Si Dylan es una figura que representa al imperio de Estados Unidos en el mundo, si es emisario de disqueras y una reencarnación del capitalismo aplicado a la creación, eso tampoco es relevante. No en realidad.

Aquí lo verdaderamente complejo es el giro que da la "alta cultura" al premiar a un cantautor. Durante muchos años, en tanto los ideales estéticos del siglo XX, el arte era un asunto de seres tocados por la musa, de personajes únicos vertidos a una sola de las bellas artes ya que la genialidad no deja tiempo para cotorreos. Era impensable que un personaje de la cultura popular, un cantante de rock folk pudiera pertenecer al gran mundo de los elegidos por la academia sueca.

Y ocurrió entonces un cambio de eje de pensamiento. El trovador de la calle entró a palacio por la puerta grande, no como un divertimento u animador, sino como El Artista.

¿Qué pasará ahora?

Pasará entonces que el arte puro como se concibió en el siglo pasado se irá difuminando. Cada vez son más los escritores que tienen su grupo de música, los directores de cine que escriben novelas, los artistas creativos para quienes las expresiones son sólo un pretexto para comunicar ideas, emociones, historias y generar sensaciones.

Sería muy bobo pensar que este premio otorgado a Dylan es sólo por sus letras o su carrera literaria, que aunque sólida y clara es sólo un aspecto de un creador mucho más complejo. Me parece que este premio nobel es una manera de cambiar la manera como percibimos al artista, un primer paso hacia la manera como enmarcaremos a las artes y la creación en el siglo 21.

La historia es un cambio constante y, por ende, la historia del arte es también un cambio que se va determinando por cuestiones económicas, políticas, ideológicas, sin embargo va cambiando hacia dos bandos que parecen antagónicos "lo culto / lo popular". Pero lo que hoy es popular se volverá en culto y viceversa aunque nos parezca absurdo tiene mucho de cierto.

Las historietas de hace algunos años era una manifestación popular mal vista por la alta cultura, mientras que hoy vemos al cómic como una forma de arte que abre mercados y está en el gusto de la gente. En tanto la literatura "pura", los libros gordos con solo letras, se van quedando atrás poco a poco.

Recordemos que apenas hace una generación no se consideraba que un libro con muchas imágenes fuera digno de leerse, en cambio ahora el "libro álbum" es un emisario de la literatura para niños y jóvenes.

El premio nobel de literatura para Bob Dylan es un síntoma, la enfermedad entonces es el cambio de época, una manera diversa y nueva de las cosas. No quiero decir que los poetas sacarán su guitarra o tendrán que estudiar música, tampoco que los escritores serios saldrán corriendo a formar una banda, pero sí dejar claro que miles de manifestaciones híbridas que están en el gusto de la gente se reconocen ahora como lo que siempre han sido: formas de arte.

Gana sin duda la libre empresa, ganará quien cuente con el gusto de un público porque será apoyado por las academias. Pero perderán nuestras formas puristas de arte, perderán por su inamovilidad y en esta espiral tendrán que esperar su turno de volver a ser lo popular, mientras aquello que menospreciamos se volverá un canon. Claro, pero sólo por un tiempo.

Facebook: Martín Corona Alarcón

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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