Turismo y arte son aliados o enemigos

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Martín CORONA


27 Oct 2016

La idea de la cultura asociada al turismo es parte de un movimiento internacional, una forma de agenciar recurso internacional para las naciones consideradas "en vías de desarrollo", "del tercer mundo" o, simplemente, que no se consideran en el marco mundial como naciones. Esto último sea por su economía, por su ideología o porque dependen en ambos casos de otras. Y nuestro país no es la excepción.

Destino turístico, mágico país, paraíso (no fiscal, ¿o sí?) y muchos epítetos ridículos que se han impuesto al paso del tiempo. Lo cierto es que la producción artística creativa en nuestro país es muy pequeña en los últimos cien años, mas no por falta de capacidad, sino por una visión servil por parte de nuestros representantes mundiales. El dinero que debiera ser empleado para crear imaginarios propios, para apoyar, por ejemplo, el desarrollo de un lenguaje plástico que diera seguimiento a los grandes aportes del siglo pasado está desperdiciado en campañas políticas, en proyectos de nulo impacto o, en el mejor de los casos, en apoyar a familiares, amigos y grupos de artistas que no hacen nada más que una que otra exposición cada tanto.

Y, al menos en estados como Puebla y Veracruz, ahora los presupuestos federales destinados a las artes y la cultura pasan antes por la Secretaría de Turismo, es decir que se apoyarán y se pondrá primero los proyectos que tengan impacto en ese rubro: el turismo.

Pero nadie se detiene a pensar qué demonios es el turismo, para qué sirve, desde cuándo existe y si en realidad puede ser una fuente de recursos capaz de sostenerse a sí misma y a la cultura y las artes.

El turismo como lo entendemos hoy surge económicamente de la Revolución Industrial, cuando las personas pueden acceder a "tiempo libre" por medio de un trabajo organizado y estandarizado. E ideológicamente se relaciona con el espíritu de libertad del romanticismo, cuando viajar y aprender del viaje mismo fue un estándar que contrastó con la inmovilidad y las certezas que se necesitaban en la Edad Media y buena parte del Renacimiento.

Así que pensar que las artes y la cultura se dobleguen al turismo podría resultar absurdo, sin embargo, la gente que anhela hacer turismo o lo hace por un estímulo ideológico, busca un satisfactor diverso, buscará enfrentar cosas nuevas y con cierto "sello de origen". Cuidado entonces con folclorizar la cultura y pensar, como ya lo hacen los hoteles resort, que bastará con disfrazar de aborígenes a sus empleados y crear un ambiente de confort disfrazado de local.

Lo cierto es que gracias a la creación de libros con ideas nuevas es que se logró la Revolución Industrial, los Derechos Humanos, la estructura de gobierno actual, la idea de libertad y, por ende, la idea de turismo asociada al viaje. Y la consecuencia es que la gente "común y corriente" gasta un gran porcentaje de su economía en hacer turismo como la ha visto en la tele, el cine y el internet.

Ese dinero no caerá finalmente en manos de los creativos que pueden generar un ambiente favorable para atraer más turistas y mejores ingresos. Ese dinero terminará en la estructura de servicios, con lo cual las artes y la cultura podría equipararse con un "servicio" del turismo.

Claro que todo ello a cambio de reducir al mínimo la creación y el flujo de ideas que pudieran hacer de nuestro país no sólo un destino turístico, sino una nación ideológicamente competitiva y, por ende, económicamente fuerte. No hablaré de los tratados y convenios que existen para dejar de producir ideas, tecnologías e, incluso, arte. Pero sí quiero dejar claro que México tiene el mismo potencial que cualquier otro país y es muy duro notar que sus dirigentes y representantes ante el mundo no piensan en el futuro de su comunidad. O quizá piensen que no son de la comunidad mexicana y por ello permiten que nuestra cultura y nuestras artes, nuestras ideas y aportes al mundo, terminen siendo sólo un "servicio" para cuando vengan a visitarnos como se va de paseo a un parque de diversiones.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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