Editorial

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01 Feb 2017

A las 12:00 horas de este miércoles terminó una de las etapas más duras para el periodismo y la sociedad poblana. Seis años en los que el gobierno saliente tuvo una relación tirante con los medios de comunicación y, en particular, con El Popular, diario imparcial de Puebla: siempre se mostró reacio a la crítica, a la rendición de cuentas, a las preguntas incómodas que tenían un objetivo simple: informar.

Desde su nacimiento, y con mayor énfasis en los dos últimos años, hemos apostado por el único activo que tiene el periodismo: la credibilidad y con esa apuesta sobrevivimos a un gobierno autoritario, que amenazó, persiguió y realizó boicots publicitarios a los diarios «incómodos»; sobrevivimos a un gobierno que decreta como enemigo a quien o quienes no son sumisos.

A pesar de la tirante relación con quien intentó ejercer el poder casi de manera absoluta en Puebla, construimos un medio creíble, con periodistas creíbles que respetan a sus lectores. Sobrevivimos a pesar de él, de ese gobierno, y de quienes decidieron alentarlo en detrimento de un valor humano innegociable: la dignidad.

Es, la nuestra, una apuesta por el periodismo riguroso y de investigación en temas que, sabemos, importan a los poblanos: derechos humanos, corrupción, rendición de cuentas, transparencia, violencia, víctimas del crimen organizado o del Estado…, y en todos ellos tienen que ver los tres niveles de un gobierno que se presume democrático, como el mexicano.

Nuestros lectores no son únicamente receptores de noticias. Exigen información contrastada bajo criterios profesionales y éticos, totalmente ajenos al ruido, a la confusión de los lectores.

Somos conscientes de que la existencia y permanencia de medios que apuesten por el periodismo abonan a la democracia, por ello, aun en tiempos con tufo a autoritarismo buscamos centrarnos en aquellas políticas públicas que afectan a los poblanos. Nosotros, pues, definimos nuestra agenda informativa y eso no lo pudieron entender quienes hoy martes 31 de enero dejan el poder y van en busca de horizontes que implican también a Puebla, y a todo el país.

A las 12:00 horas de este miércoles entró un nuevo gobierno y, aunque conserva cuadros formados en la administración saliente, es deseable que muestre un sello propio, que establezca una nueva y transparente relación con los periodistas y los medios de comunicación y que el entorno político, ya de por sí grave en los ámbitos internacional y nacional, sea menos hostil, que no represente una amenaza ni a la libertad de expresión ni a la libertad de prensa.

Sea pues, la suerte está echada: la democracia es la única que está en juego si no se respeta la pluralidad de valores que representa cada medio con, insistimos, veracidad, rigurosidad e imparcialidad.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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