Informe de un presidente sustituto

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Roxana LUNA P.


20 Feb 2017

El circo político del morenovallismo continúa; para muestra el informe del presidente municipal sustituto de Puebla, Luis Banck, plagado de adulaciones para Rafael Moreno Valle y Antonio Gali, hecho lógico si tomamos en cuenta que llegó al cargo por una imposición del exgobernador a través de su dócil Congreso del Estado.

Banck está utilizando un cargo que no le corresponde, pues el 22 de agosto del 2015, seis meses antes del nombramiento del presidente municipal sustituto, se reformó el artículo 52, parte segunda, inciso C de la Ley Orgánica Municipal del Estado de Puebla para que en ausencia absoluta del presidente municipal fuera el Congreso del Estado el que designara al sustituto, violentando con ello la autonomía de todos los municipios del estado, dado que esta acción era facultad del Cabildo, por lo que hoy el Congreso podrá nombrar presidentes sustitutos a placer.

Prácticamente de forma operativa Luis Banck, como lo fue Antonio Gali, es un personaje más dentro del tejido de ambiciones de Moreno Valle, quien haciendo uso de la ley para su conveniencia calculó los tiempos para operar políticamente aún en su ausencia, no sólo la gubernatura sino también el municipio de Puebla, espacio importante por el número de habitantes y su factor económico en un proceso electoral a corto plazo.

Y continuando con el formato mediático de promoción tradicional del morenovallismo, Luis Banck, desconocido por la mayoría de los ciudadanos a quienes gobierna, rindió su informe de labores: la diferencia fue que ahora las adulaciones al exgobernador no tuvieron que ser improvisadas desde el público, sino que fue él mismo el que no se cansó de enaltecer la figura de quien prácticamente dejó hipotecado Puebla pues, como sabemos, gobernó reprimiendo y persiguiendo opositores, y violando los derechos humanos de los poblanos.

Banck cumplió con la tarea: pasó desapercibido, no robó los reflectores a sus jefes inmediatos, por el contrario, los dirigió hacia ellos. Halagó sus personalidades ensalzándolas como los grandes transformadores de Puebla, se mantuvo gris y en las sombras como ha sido todo su gobierno, sólo por algunos minutos intentó salir de la penumbra para hablar de su persona, lo suficiente para pensar en futuros cargos de representación como premio por el proselitismo que hizo de manera arbitraria.

Algo le debe quedar claro al presidente municipal sustituto: no siempre se ganan los puestos por imposición, por ello sobre la arrogancia de gobernar sin legitimidad debe no sólo acercarse a la sociedad sino gobernar para ella. Con su informe, Banck ya intervino en favor de su grupo político: lograron los reflectores, promocionarse y ser aplaudidos por un auditorio que también cumplió su rol; sin embargo, para un gran número de ciudadanos del municipio de Puebla el informe, del cual muchos ni se enteraron que existió pese a la propaganda excesiva en paraderos, transporte público y espectaculares, fue absurdo y sin fondo.

Con más ocurrencias que logros, Banck dio cuenta de que la prioridad no son los ciudadanos, sino los intereses políticos del grupo al que pertenece, incluidos la mayoría de sus regidores que lo único que han hecho es reproducir las prácticas morenovallistas. Comprender este fenómeno es simple porque, ¿qué responsabilidad puede tener un funcionario que no debe su cargo de manera legítima a la sociedad sino al regalo de acuerdos entre su grupo? Prácticamente ninguna.

*Secretaria del Comité Ejecutivo Nacional del PRD

roxluna8@gmail.com

@RoxanaLunaP

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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