¿Hipocresía o falta de oficio?

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Con fecha del 10 de marzo de este 2017, leí en el El Sol de Tlaxcala la siguiente información: "Insistimos en que cada vez que hay un cambio de gobierno o de titulares nunca falta quien se quiera aprovechar de la situación, es el caso de los jóvenes -y no tan jóvenes-, miembros de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios "Rafael Ramírez" (FNERRR)…", y a renglón seguido: "Como ven, quieren abrir sus propias escuelas presionando a la autoridad educativa, sin cumplir como lo marca la ley, al menos con un estudio de factibilidad, tampoco es raro que traigan a estudiantes de otros estados para aumentar la presión; lo cierto es que, de ninguna manera, se debe ceder a las presiones de grupos de seudo estudiantes, ya que eso sentaría indeseables precedentes".

En portales como sintesis.mx, comunicatedigital.com, gentetlx.com.mx y elcuartodeguerra.com, con fecha del 15 de marzo, se publicó la siguiente nota: "Protestan estudiantes de la FNERRR en el zócalo de Tlaxcala", punto y aparte para agregar: "Por enésima vez, la intentona de amenazas de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (FENERRR), para obtener mediante protestas las claves y reconocimientos para escuelas bajo su control, se hizo presente en la capital. Un puñado de quienes dijeron ser estudiantes agremiados al brazo estudiantil de Antorcha Campesina, encabezados por Yorvelin Montalvo Solano, hicieron su protesta frente al edificio de la alcaldía, sobre el arroyo vehicular". Hasta aquí la cita textual.

Tan "asombrosas" afirmaciones acerca de los jóvenes tlaxcaltecas adheridos a la FNERRR me obligan también a reflexionar sobre la verdadera situación que guarda la educación en el estado de Tlaxcala.

Los estudiantes tlaxcaltecas adheridos a la FNERRR han emprendido una dura lucha, durante los últimos seis años, que tiene como objetivo mejorar las condiciones materiales en las que reciben educación en varios bachilleratos del estado, pero con especial énfasis en las demandas de los que se encuentran en las comunidades La Soledad, comunidad de Carmen Tequexquitle, y San Lucas Cuauhtelulpan.

Su lucha es justa y necesaria. Para muestra está lo que sucede en Carmen Tequexquitle. Veamos: Las condiciones materiales en las que vive la ciudadanía de ambos lugares son deplorables, muestra de ello es un estudio realizado por el Coneval en el que señala que el número de pobres en Carmen Tequexquitle asciende a 18 mil 641 individuos, es decir, el 89.8 por ciento del total de la población, de los cuales, el 70.1 por ciento presenta pobreza moderada y el 19.6 por ciento pobreza extrema. Suma y sigue. El rezago educativo afecta al 28 por ciento de la población. En tanto, de los 4 mil 926 habitantes de San Lucas Cuauhtelulpan el 20 por ciento tienen trunca su educación básica, es decir, ni siquiera tuvieron la posibilidad de concluir su educación secundaria.

Ante estos problemas, y a pesar de ellos, los gobiernos pasados y presentes, se han negado rotundamente a solucionar los problemas que laceran día con día la educación de miles de jóvenes estudiantes, que en reiteradas ocasiones le han planteado.

¿Cuáles son esos problemas? Muy sencillo: dotación de tres claves oficiales para tres bachilleratos y la liberación del recurso gestionado para la construcción de la Casa del Estudiante "Tlahuicole".

Desde que se enarbolaron las demandas, los estudiantes adheridos a la FNERRR han recorrido un largo viacrucis, un largo ir y venir, un día sí y otro también, de dependencia en dependencia, escuchando siempre la misma negativa. Cansados del desdén de quienes se suponen deberían resolver sus demandas, los estudiantes decidieron instalar un plantón en las instalaciones del palacio de gobierno desde el pasado 14 de febrero. A la fecha llevan 30 días de plantón sin que el Gobierno estatal se sensibilice en cuanto a la solución de sus demandas educativas.

Así pues, las "asombrosas afirmaciones" de los medios de comunicación mencionados, ¿qué intereses defienden? ¿Por qué dicen que las demandas educativas están fuera de la ley? Los estudiantes, ¿qué amenaza representan? ¿Por qué calumnian a los jóvenes organizados? La respuesta está a la vista. Son simples portavoces de los funcionarios públicos que se niegan a resolver las demandas fundamentadas en la ley (el artículo 3 de la Constitución nos avala).

Decir que "los estudiantes de la FNERRR son caprichosos" al exigir educación de calidad es tener un error de perspectiva. Considerar que la educación es un capricho es defender el retraso social al que están sometidos miles de tlaxcaltecas, los estudiantes adheridos a la FNERRR en el país defendemos la educación de calidad que se debiera aplicar, y es por eso que seguiremos defendiendo y apoyando a nuestros compañeros en pie de lucha en el estado de Tlaxcala, si el presente es de lucha el futuro es nuestro.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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