El fondo y la superficie de los problemas educativos

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Si escudriñamos el pasado, nos encontraremos con que existen evidencias de que, desde hace muchos años, al ser humano no sólo le preocupaba asegurar la continuación de su especie sino, más específicamente, preparar a las nuevas generaciones para conservar y acrecentar el poder económico y político que como miembros de las clases sociales privilegiadas habían acumulado durante generaciones.

La buena educación es la base del progreso individual y de grupo, así lo demuestran los países que ocupan los primeros lugares en la prueba PISA, Japón, China y Singapur, dichos países desarrollados cuentan con un alto nivel de vida, desarrollo industrial y comercial. Mientras que México se encuentra por debajo del promedio de la OCDE en dicha prueba, a pesar de ocupar el lugar 15 de 188 países en cuanto al poderío económico.

En México todavía existen 5.4 millones de analfabetas, 10 millones de personas que no concluyeron la primaria y 16.4 millones que no terminaron la secundaria, todos ellos en rezago educativo. Además, de acuerdo con el Reporte de Competitividad Global 2012-2013, elaborado por el Foro Económico Mundial, la calidad de la educación básica en México ocupa el lugar 118 de 144 naciones clasificadas.

El reto de lograr una educación de calidad supone también la consideración de aquellos factores que tienen que ver con el ámbito escolar, el Panorama de la Educación 2015 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) afirma que en México tenemos problemas en cuanto a la infraestructura educativa; por ejemplo, dice, el 25 por ciento de las primarias y secundarias del país trabaja en instalaciones adaptadas para dar clases, no en inmuebles construidos con ese fin. El 36 por ciento de las escuelas carece de drenaje. El 24 por ciento no tiene agua de la red pública. El 10 por ciento no cuenta con baños. El 8 por ciento no posee energía eléctrica. El 15 por ciento no tiene sillas para los alumnos. El 10 por ciento carece de pizarrón. El 40 por ciento de las escuelas carece de computadoras y el 61 por ciento no tiene acceso a internet. ¡Datos duros para el estudiante mexicano!

Pero, ¿a qué viene todo esto? ¿Para qué sirven los datos mencionados? Nuestro país atraviesa una dura época social, vivimos en el tiempo que ir a pedir mejores condiciones educativas a las dependencias gubernamentales correspondientes es un delito, así quedó plasmado el pasado 7 de junio, cuando un grupo de estudiantes adheridos a la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios "Rafael Ramírez" (FNERRR) en Xalapa, Veracruz, se manifestó en las instalaciones del Instituto de Espacios Educativos de la entidad, demandando el arranque inmediato de más de 120 obras educativas. Durante el mitin, el Director General del Instituto, Ing. Ignacio Alberto Barradas Soto, utilizó elementos de tránsito, policía estatal, fuerza civil y granaderos, para "vigilar a los manifestantes" y para "que no hicieran desmanes".

Para colmo, el 10 de junio en Chetumal, Quintana Roo, estudiantes del albergue de Felipe Carrillo Puerto fueron detenidos por la Policía Estatal, como si se tratara de criminales, por realizar una colecta económica pública, lo cual es empleado para costear sus estudios, puesto que la Secretaría de Educación y Cultura niegan apoyo a los jóvenes. Mientras que en el estado aumentan las ejecuciones, asaltos, robos a casa habitación y demás hechos violentos, dependencias como la Secretaría de Seguridad Pública a cargo de Rodolfo del Ángel Campos, se dedican a detener a estudiantes que sólo buscan el apoyo de la ciudadanía para poder concluir sus estudios. ¡Vaya gobiernos "preocupados" por la ciudadanía!

El 58 por ciento de la población veracruzana y el 36 por ciento de Quintana Roo padecen pobreza, ¿cuál es la respuesta de los gobiernos mencionados ante esta realidad? ¡Fuerza pública y cárcel para los que se atrevan a exigir sus derechos constitucionales!

Las demandas que enarbola la FNERRR son justas, necesarias, apegadas al marco legal, y es por eso que no vamos a desistir hasta lograr mejorar las condiciones educativas del país, los que buscan un porvenir más luminoso son siempre los más atacados y calumniados por aquellos que ostentan el poder político en turno, pero sin duda más temprano que tarde seremos partícipes en la construcción una nueva sociedad.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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