La escuela en el futuro

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Martín CORONA


03 Ago 2017

Los padres se preocupan de la vuelta a clases. Algunos se preparan para mandar a los niños a la escuela, al colegio, otros más preocupados y comprometidos buscan las mejores opciones de acuerdo a su idea del mundo, a sus ingresos, posibilidades y necesidades. Sin embargo, la escuela hoy es el sitio donde los niños pasan la mayor parte del tiempo, porque en casa miran televisión, salen a talleres y cursos o, simplemente, "hacen sus tareas" mientras los adultos nos ocupamos en miles de cosas.

Por ello hoy, presentaré algunos de los diversos tipos de escuela de la actualidad.

La escuela cerquita

Muchos padres tienen la idea que entre menos esfuerzo, mejor. Es decir, lo más importante es que no cueste trabajo llevarlo, traerlo, ni complicarse demasiado. Entonces no importa el tipo de escuela, lo que aprenda o desaprenda, lo que digan o dejen de decir, mientras se pueda llegar a pie. En México es un sistema que, hasta hace algunas décadas era esencial. Sin embargo, ante la gran oferta de educación privada va cambiando, porque entran otros criterios.

La mejor escuela

Para cada familia "lo mejor" es algo muy diferente. Pese a largas y exhaustivas charlas de sobremesa en cafeterías, fiestas infantiles y hasta parrandas hay familias que consideran que "la mejor" educación es la más cara, otros que la religiosa, otros que la novedosa, sin embargo prevalecerá siempre un conflicto: ideas, formas de pensamiento y algo que no está en la mesa, pero es esencial. ¿Para qué preparamos a nuestros hijos?

Cárcel

Este tipo de escuela es más que otra cosa una fortaleza. Disciplina y orden ante todo, podemos mirar por todas partes letreros de "NO CORRER, NO GRITAR, NO PENSAR, NO HABLAR, NO..." Y en este contexto las rejas, los alambres y toda clase de barreras que impidan al niño salir o alguien ajeno entrar son esenciales. Los maestros son incapaces de mostrar cariño o empatía y se marcha lindo "como soldadito".

Certamen de belleza

Generalmente, en esta clase de escuelas pertenece a las que son medianamente caras y sobre pobladas, de esas que generación tras generación exprimen los salarios de padres y abuelos. En ellas no es importante nada más que verse bien, las mañanas son desfiles de maniquís vivientes que se detienen a mirarse entre sí y cuentan que al despojarse de sus hijos corren de vuelta a sus casas a mirarse al espejo para, inmediatamente después, visitar el centro comercial.

Escuela examen de coeficiente intelectual

Escasas pero firmes, generación tras generación, este tipo de escuelas han ganado concursos, certámenes, reconocimientos, certificaciones y toda clase de diplomas y medallas. En ella lo único que importa es el promedio de calificaciones de su hijo. A menudo becan los mejores promedios sólo para que la escuela siga en los primeros lugares. Las tareas son extenuantes, generalmente los chicos son una especie de discos duros con datos y más datos que no sabemos si servirán para algo. La gran ventaja es que casi no hacen deporte, por ello sus ropas o uniformes casi no se echan a perder.

Escuela vacaciones

La consentida de chicos y grandes. No hay tareas, ni demasiados compromisos o juntas para los padres. Nuestros hijos pasarán días enteros de juego libre y socialización, si bien serán un poco salvajes se justificará con temas como libertad y creatividad. Generalmente caras y, cuando los padres lo analizan, deciden dejarlas porque les parece que "pierden demasiado el tiempo".

Aquí lo más importante es que los niños sean felices, acordes a su temperamento y naturaleza de cachorros humanos. El costo se encarece porque no hay ropa que dure, tampoco útiles escolares.

Escuela competencia eterna

La más popular de todas, aquella que capacita a los chicos desde pequeños para hacer a un lado cualquier barrera y lograr el éxito. Con una combinación de moda, dinero y poder en este tipo de escuela su hijo se irá convirtiendo en un verdadero humano del siglo XXI. Será exigente y molestón, querrá tenerlo todo con base en exigencias y chantajes. Así que prepárese para tener en casa un ganador.

Al final, no sabemos qué mundo será el que rodee a nuestros hijos. A diferencia de otros momentos de la historia no tenemos la menor idea de qué empleos seguirán vigentes, qué modelos económicos nos esperan, ni siquiera sabemos hoy si la escuela tendrá un valor en el mundo del futuro inmediato.

Al contrario de nuestra infancia, la de nuestros hijos está llena de cosas nuevas, de tecnologías, alimentación y medicina demasiado reciente. Ellos tienen la capacidad de adaptarse cada poco tiempo, una y otra vez, así que seguiremos viendo oficios, trabajos y carreras dejar de ser útiles en el mercado, a cambio de tecnologías que hagan el trabajo. Imagínese cómo en el futuro próximo será un scaner el doctor, un casco de realidad virtual el maestro y las computadoras haciendo todo lo que hoy emplea a millones de humanos. En ese mundo cambiará todo, así que no se preocupe demasiado, mejor pase tiempo con sus hijos, deles harto cariño, harto amor y mucho tiempo, todo el posible.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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