Un Rius Mexicano

  • URL copiada al portapapeles

Martín CORONA


10 Ago 2017

??La izquierda mexicana tuvo un gran emisario, un intelectual capaz de hacer reír al mismo tiempo que generar una reflexión, un gran creador cuya cultura fue basta y casi enciclopédica, lo mismo desmenuzó en sus "monos" a la Coca-Cola que habló de la virtudes del vegetarianismo, de igual manera plasmó historia universal que historia de México y hasta de alguna de sus regiones.

Los libros de Eduardo del Río fueron lectura obligatoria en las secundarias, bachilleratos y alguna que otra universidad, sus monos se convirtieron en referente obligado de publicaciones periódicas dedicadas únicamente a la caricatura política. Hablo de Rius, un mexicano capaz de crear una corriente estética, una manera de hacer las cosas y una escuela de moneros, que a su vez mostró cómo el mexicano es capaz de entender las cosas más complejas si se le explica "con dibujitos".

Tres momentos me unen profundamente al trabajo de Rius, el primero fue en segundo de secundaria. En aquellos tiempos las calles eran seguras y yo solía irme de pinta casi a diario por puro aburrimiento. No me costaba memorizar lo que pedían los maestros, tampoco enterarme o leer para pasar los exámenes, pero qué difícil fue asistir, esperar paciente a que llegara la hora del inicio de clase y luego su final. Así que me ahorré ese tiempo y huí a las calles xalapeñas. En aquellos días hubo dos y hasta tres vendedores de libros que ponían en mis manos los libros de Rius con la misma confianza que si hubieran sido martillos, hachas o palas. Cuando la maestra pidió leer La trukulenta historia del Capitalismo no pude evitarlo y seguí leyéndolo, comencé a escribir y a hacerme de una base de realidad que me persigue hasta ahora. Sin duda, benditos los profesores que encargan leer a Rius.

Muchos años después me convertí en gerente de una librería muy grande y lujosa, con la administración de la cadena de librerías del entonces Conaculta, cadena que sigue llamándose Educal. Como en todas las tiendas las mermas eran algo común, pero en una o dos piezas, de temas y tipos muy determinados. Conociendo a los clientes era muy fácil saber a quién culpar de los robos. Sin embargo, una mañana de sábado desparecieron más de 100 libros de un solo golpe. Llegué a trabajar con esa "sorpresa". No es raro que los libros sean sustraídos, pero tantos y de un sólo golpe resulta absurdo. Y qué clase de libros se robaban en aquellos días en esas cantidades: Rius.

El éxito de ventas, casi equiparable a la superación personal y, por mucho, con más ventas que cualquier autor de literatura. La historia del robo nunca "se resolvió", pero para nadie enterado es novedad que los libros de este autor se venden "como pan caliente" en las calles, en los piratas y por todas partes. Si un autor es conocido en México, ése es Rius, conocido en muchos sectores como iniciador e incitador al conocimiento.

La última anécdota es muy reciente. Supe que él se había ido a vivir a Oaxaca y que preparaba un libro con la editorial Almadía, todo se confirmó con la presentación de ese libro. Llegó a Puebla por medio de la proveedora escolar y feliz pedí chance de hacerle una entrevista para mi programa de radio. Tenía mis tres minutos.

Rius era ya mayor, se le notaba cansado y molesto. A los reporteros previos les dejó claro que él ya no creía en la política, que estaba cansado de tratar de que las cosas cambiaran en México. Si yo buscaba esperanza en la figura del monero seguro que no la encontraría. Hasta que llegó mi turno y le pregunté si creía que la niñez, que los niños podrían hacer algo por la realidad social. Su respuesta fue simple y dura: "No, porque los niños no piensan, no votan, no deciden nada." Me quedé congelado. Fue claro y preciso, porque tenía toda la razón. Para una ideología de izquierdas, donde los individuos se organizan a favor de su grupo social, los niños son más estorbos que ayudas, para esa idea del mundo la niñez es un paso forzoso para convertirse en un miembro más de la sociedad, sólo eso.

No recuerdo qué más le pregunté, pero al final le dije que gracias. Fui muy breve y de premio mandó un saludo a los niños de mi programa de radio. Con todo esto me queda claro que Rius fue un hombre maravilloso, pero de otro tiempo. Para Rius como para muchísima gente de su generación el mundo tuvo su oportunidad de ser un lugar mejor con el comunismo y socialismo, pero no pudo ser, pero no fue.

Lamento su fallecimiento, pero celebro su figura histórica en México. Lamento que los especialistas, puristas y académicos no le den el valor que merece a su trabajo. Celebro que sólo México tenga un Rius que marcó una época, que nunca olvidaremos por todos sus enormes aportes a un momento de nuestra cultura

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

  • URL copiada al portapapeles