En colaboración por un contrato social

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Somos testigos de las inundaciones en Puebla y de las inclemencias que ha propiciado esta temporada de lluvia. Si eres peatón, es muy probable que hayas tenido que atravesar o cruzar por banquetas encharcadas o tal vez invisibles a causa de la altura del agua. Si eres ciclista o conductor de automóvil o moto, sabes bien que las alcantarillas y los baches son una tortura.

Pero, ¿qué estás haciendo para cambiar esto? Nosotros como ciudadanos tenemos el compromiso de colaborar con nuestro entorno para un mejor vivir. Criticar, culpar, quejarse, no es lo ideal y mucho menos lo que se espera de ti como integrante de un grupo social. Es necesario e imperativo en estos momentos que cada uno ayude a cuidar de la ciudad. Se puede comenzar desde algo muy sencillo, como abstenerte de tirar basura en las calles o fuera de los lugares indicados, barrer tu calle o banqueta todos los días y retirar la basura de la vía pública, no la arrojes a las alcantarillas; si el Estado emite permisos para zonas de carga y descarga, debe de ocuparse en equipar la calle para que el asfalto soporte semejantes maniobras y peso, así evitaremos que se hagan agujeros o boquetes que hagan intransitable la calle para vehículos pequeños; si eres conductor cuida las calles, respeta los camellones y las indicaciones viales, hay calles que no son para vehículos de carga pesada.

La vialidad poblana en estos momentos es un peligro, hay accidentes vehiculares por esquivar un bache, o caes en un agujero y ya no puedes salir de ahí, las alcantarillas lejos de desaguar las calles las inundan derramando el agua que deberían succionar, al grado que parecen fuentes. Lo anterior es causa de la falta de mantenimiento por parte del gobierno, pero también es a causa de la falta de cuidado de los que usamos la vía pública. No es sensato esperar que el gobierno arregle todo, nosotros debemos hacernos responsables y colaborar con éste para mejorar nuestro entorno. Sabemos muy bien que hay competencias únicas que competen a la autoridad como asfaltar, desazolvar, el alumbrado público, etcétera; pero nosotros bien podemos colaborar y para ello he dado algunas ideas en el párrafo anterior.

Nuestra realidad como sociedad y Estado atiende a un grave problema de colaboración. Es preciso que ambas partes nos reconozcamos como par, y seamos conscientes de la necesidad que tenemos uno del otro. Jamás las autoridades y sus acciones serán suficientes sí los ciudadanos no cuidamos lo que éste nos brinda; el Estado debe saber que si no incluye material de calidad en lo que construya, por mucho que lo cuidemos los ciudadanos, no durará en lo absoluto. En otras palabras, todos estamos inmersos en un contrato social, y como en todo contrato, las partes tienen derechos y obligaciones; así que se debe cumplir con lo que nos concierne.

No obstante, hoy requerimos poner un poco más de lo que nos corresponde, venimos de una etapa de apatía y desinterés que se ve reflejado en el caos de nuestra ciudad; rompamos ese ciclo con cooperación desinteresada, responsabilidad social, solidaridad, prudencia, generosidad y demás valores necesarios para una sociedad. La clave es trabajar en equipo, dejar de culpar y señalar al gobierno, dejar de construir carreteras y calles con material de poca calidad, hacerte responsable si tu negocio está deteriorando la vía pública; es decir, hacer lo que te corresponde con excelencia. Si nos regimos por un contrato social, lo mínimo es cumplir con lo que se debe y un poco más.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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