Un irlandés; segunda de dos parte

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Federico VITE


26 Sep 2017

Les hablo de John McGahern, de su pasión por la noción vital y destructiva de la clase proletaria dublinense, de su amor por recrear tragedias doméstica y por detallar en las estructuras de sus cuentos la nada novedosa pero efectiva manera de engarzar dos historias que anudan perfectamente los conflictos de los personajes que transitan por las páginas de los Cuentos completos (Adriana Hidalgo 2009).

McGahern alcanzó notoriedad en los años 60 con la novela The Dark (1965. Editada en Argentina, también por el sello Adriana Hidalgo). Este libro de corte autobiográfico narra la infancia de un chavito irlandés, quien padece la tiranía de un padre violento y el abuso sexual de un sacerdote católico. The Dark fue censurada en Irlanda y propicio que McGaherm fuera expulsado de sus trabajo, era maestro en Dublín. El libro prohibido de este hombre se conseguió fácilmente y la censura lo hizo famoso. Este autor se volvió una figura emblemática de la liberación de Irlanda. Al perder su empleo, abandona su patria. Se instala en Inglaterra, Francia y Estados Unidos sucesivamente.

Regresó a Dublín hasta 1975, se refugió en una granja en Leitrim. A pesar de la ausencia en su país, ya se le consideraba el narrador que mejor sabía interpretar la mentalidad de la Irlanda rural y tradicional, una interpretación violenta, ayudada por su estilo sencillo, superficialmente simple, repleto de paradojas y ambigüedades que consuman su propuesta estética.

Durante diez años se alejó de la creación literaria, él cuenta en Memorias, su última entrega para la industria editorial, que no tenía ningún ánimo de escribir, incluso temía que fuera a pasarle algo mucho más grave que perder el empleo si seguía en la literatura. Uno de sus biógrafos, Ryle Martin, señala que la verdadera proposición de la obra de McGaherm es el corazón de la memoria. "Las estructuras que utiliza entreverán recuerdos, abren y cierran los ciclos de cada cuento como si de un sueño se tratará. Deja que el lector se sienta dentro de un recuerdo que se expande y, en la mayoría de las ocasiones, asfixia. Duele que la inminencia del mal está prácticamente en cualquier detalle", refiere el autor John McGahern: Memory, Autobiography, Fiction, History.

En Cuentos completos habitan las historias ambientadas en las clases medias bajas y la vida en las granjas. Hay cuentos narrados en tercera persona, con diálogos que nos recuerdan que que la iglesia católica abarcaba todo. Encontramos diferentes momentos de la vida colectiva del lugar (la Irlanda rural) como las bodas, las discusiones entre los vecinos que vienen de años atrás, amores imposibles entre seres oscuros y perdidos en una isla que parece condenada al mal tiempo.

McGahern fue esencialmente un novelista (la más famosa de sus ficciones largas, AmongstWomen, fue adaptada como miniserie para la BBC y estuvo en la shortlist del premio Booker's); sus cuentos, recopilados por primera vez en 1992, demuestran esa exuberancia, con personajes que aparecen en varias narraciones, con cuentos que complementan o continúan a otros, con finales abiertos o aparentemente irresolutos.

Ejemplificaré lo anterior con "Reloj de oro", cuento protagonizado por padre e hijo, quienes compiten por presumir quien de los dos es más feliz, si el padre en el campo o el hijo en la ciudad. En "Reloj de oro", el padre prefiere un viejo aparato suizo que no da la hora, pero mantiene el equilibrio de la cabaña. Desprecia con violencia el regalo del hijo, un reloj canadiense nuevo, comprado en un viaje, que hunde en un barril con veneno. Al final, el hijo descubre el reloj en el barril. El texto culmina de la siguiente manera, sin aspavientos, en sordina casi casi: "Antes de entrar a la cabaña, saqué otra vez el reloj del barril y escuche su tic-tac, ahora simplemente entretenido por la expectativa que aquello renovaba; si continuaba escuchando el tic-tac podría aparecer alguna palabra o alguna verdad, pero el tiempo que no tenía que llegar a ninguna conclusión". 

Notamos cierta dosis de tensión contenida, una partícula de odio que simple y sencillamente no explota ni se consuma en una frase, el encono en este cuento es parte de la atmósfera, es la sensación que presagia una despedida violenta, aunque ésta sólo se sugiere. Después, volveremos a la obra de este hombre que, en el cuento "Paracaídas", habla mal de su dama, la Dublín antigua: "La vieja y aburrida Irlanda rural ataca de nuevo. Hasta su ciudad principal tiene un pie en el estiércol y eso no va cambiar".

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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