¿Tolerancia o complicidad?

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Las normas jurídicas son vida humana objetivada, en tanto que están ahí como pautas o modos de conducta, especialmente las contenidas en la Constitución, siendo los derechos fundamentales elecciones morales, sociales, culturales, políticas y económicas, ordenados de acuerdo a lo que un grupo social considera valioso, estableciendo las directrices para fijar un régimen de relaciones en el que tengan eficacia tanto los intereses individuales como sociales.

En México, a partir de la reforma de 2011, nuestra Constitución amplió el espectro de protección de los derechos, citando en este sentido a Alexy, quien afirma: cuando una Constitución ha incorporado como principios los de dignidad humana, libertad, igualdad, democracia, Estado de derecho y Estado social, puede aceptarse como asimilada al "derecho racional de la modernidad".

Desafortunadamente, la práctica nos ha enseñado que la constitucionalización de un derecho humano no representa garantía alguna para que estos tengan una realidad fáctica cotidiana, es aquí donde el papel de la persona, marca la diferencia entre hacer válidos estos derechos y educar a los demás en el respeto de los mismos.

Plateo un ejemplo común, al que todos nos hemos enfrentado en algún momento de nuestra humana existencia: el respeto del turno, en una fila del super mercado, la farmacia o el banco. Esta experiencia cotidiana puede representar en su simplicidad, un ejercicio ciudadano consciente que conlleve al respeto de un derecho humano, convirtiéndonos en un momento, en cómplices del abuso del que no lo respeta, o bien, en defensores del derecho, ganándonos con ello, las manifestaciones de desagrado (físico o verbal) por parte de la persona abusiva que navega con cara de: yo no sabía que estaban formados…

Debemos ser tolerantes con estas acciones tan simples, que tendemos a justificar, bien por pena o miedo a la persona abusiva, que se escuda, casi en la mayoría de los casos, en una reacción violenta.

Considero que no, si comenzamos a tolerar que otro abuse de nuestros derechos, en algo tan sencillo como hacer valer el turno en una fila, seremos capaces de reclamar cuando se nos violenten en lo particular o como sociedad, derechos que impacten de forma más grave nuestra dignidad humana?.

Nos hemos acostumbrado a ser una sociedad complaciente con el abuso, argumentando que somos tolerantes con el otro. No, en realidad somos cómplices con el abusivo de derechos, que seguro de que nadie le dirá nada, continuará con su actitud de menosprecio al ejercicio legitimado de los derechos de los demás.

El respeto irrestricto de la dignidad esencial de la persona, no depende solamente, de que la misma este plasmada en un papel, o de que exista una autoridad facultada para hacerlos valer.

El trabajar por la igualdad material y la libertad efectiva, esencial e inherente de cada ser humano requiere de nuestro compromiso como ciudadanía, exigiendo el ejercicio efectivo de los derechos, en cosas tan sencillas y simples, pero que en realidad construyen para que día a día, por lo menos, en tu contexto cotidiano se haga justicia, no importa que sea solamente, en la fila del supermercado.

16 de Noviembre: Día Internacional para la Tolerancia.

*Maestra de Cátedra del Tecnológico de Monterrey en Puebla. Las opiniones vertidas en este espacio no reflejan el ideario del Tecnológico de Monterrey en Puebla

carminapazatiempo@gmail.com

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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