Horizontes

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Tere MORA GUILLÉN


18 Dic 2017

En días recientes visité Uruapan. Una vez más en el trayecto me embelesan los paisajes de los caminos de Michoacán; lo mismo de día que al atardecer, y cuanto más si a lo lejos se aparece el arcoíris o si al pasar por un pueblo hay una celebración y salen a relucir los fuegos artificiales.

Uruapan es un sitio maravilloso, con su Parque Nacional "Barranca de Cupatitzio" que celebra 70 años de haber sido creado. Aquí nace el río Cupatitzio y los visitantes pueden recorrer 19 hectáreas y disfrutar de su exuberante vegetación en un clima agradable.

Lo mejor es saber que su área de conservación consta de 452 hectáreas conformada por bosques de pino. Aquí se practica turismo ecológico.

Tuve oportunidad de hospedarme en el "Tarasco", un hotel ubicado en el centro de la ciudad. Caminé por la plaza mayor que luce hermosos motivos navideños que son encendidos por la noche; uno se siente sumergido en un cuento de hadas y puede disfrutar las bondades de la época, gozar de la alegría de los pequeños al retratarse con Santaclós y sus duendes.

En mi visita relámpago, porque tuve oportunidad de llevar a los estudiantes de nivel diplomado un Curso de Locución Incluyente, visité la Parroquia de San Francisco de Asís, incluso me tocó presenciar una boda, por lo que la iglesia llena de flores lucía aún más bonita.

Al cruzar el parque está el Templo de la Inmaculada Concepción, que también vale la pena visitar. Y de paso detenerse en alguna muestra artesanal, donde se pueden adquirir verdaderas joyas elaboradas con madera tallada y pintadas con un baño de laca, todas a un precio justo; así como los juguetes de antaño elaborados con madera entre los que destacan: yoyos, baleros, flautas, panderos y matracas.

Visita obligada resulta el mercado principal que ofrece delicias gastronómicas del estado de Michoacán, que van desde las carnitas, las corundas, los uchepos y el churipo hasta los elotes tiernos asados con limón.

Pero lo mejor de Uruapan es su gente, no he visto en la República Mexicana personas más educadas y respetuosas. Verdaderamente hacen que el visitante se sienta como en casa; se desviven en atenciones y desde luego muestran especial afecto hacia los docentes. En lo particular, luego de dar el curso durante dos días, regresé a la Ciudad de México con sendos regalos, una buena dotación de carambolas, una fruta cítrica deliciosa, y aguacates recién cortados, un verdadero manjar. Uruapan es el principal productor de éste fruto a nivel mundial.

Algo que me sorprendió fue poder caminar sola a la una de la mañana por el centro de la ciudad; en Uruapan aún es posible gozar de libertad y seguridad.

Sus habitantes aseguran que hace unos años la situación en Uruapan era delicada, sin embargo las cosas han mejorado de manera notable.

Ya de regreso, el autobús hizo una parada en Morelia, al salir de la central camionera, algo golpeó el cristal del autobús, la mica de un vidrio se craqueló y cayó en pedazos. Todo quedó en un buen susto, lo que nos muestra que en Michoacán como en otras entidades de nuestro México, lamentablemente hay que tomar precauciones como procurar no viajar por la noche y encomendarse a toda la corte celestial. Qué pena que visitantes de otras naciones por la inseguridad, se abstengan de venir a gozar las bondades de nuestro México, que no son pocas.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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