¿Y es verdad que la economía estadounidense mejoró con las políticas de Trump?

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Mucho se ha dicho sobre la política de Trump, se habla de su política nacionalista, basada en la división y su falta de reconocimiento en la diversidad que constituye su nación, se habla de su falta de tacto en las relaciones diplomáticas, del poder de sus tweets y de la falta de elocuencia que ellos reflejan. También se ha hablado de la posible interferencia de Rusia en las elecciones en las que el resultó ser el presidente electo y de un memo secreto que demostraría que las agencias de inteligencia sabían del caso desde hace tiempo.

De lo que quisiera el presidente Donald Trump que se hablara más, es de sus logros económicos, tal y como lo expresó en el Foro Económico Mundial de Davos. Sin embargo, sus constantes declaraciones y tweets provocativos evitan que el mundo se concentre en hablar de los resultados económicos de su primer año de gobierno. Una vez más, estamos ante las evidencias de una política de contradicciones.

A pesar de lo anterior, en los hechos, la economía de los Estados Unidos creció a una tasa del 2.3 por ciento en 2017, mientras que en 2016 apenas fue de 1.4 por ciento de acuerdo con datos del Banco Mundial. En 2017 también se generaron más de 200,000 empleos en el sector manufacturero, la tasa de desempleo es de 4.3, la más baja en 16 años, las exportaciones crecieron 5.5 por ciento el año pasado frente a un descenso de las exportaciones en 2016.

Existe un debate respecto a si estos datos son o no atribuibles al gobierno de Trump. Fundamentalmente hay tres versiones sobre lo que sucede en términos económicos. Algunos analistas atribuyen el buen funcionamiento de la economía estadounidense al trabajo de Obama, cuyos buenos resultados empezaron a mejorar en años anteriores, dejando a la economía al final de su período en una situación conocida como de "pleno empleo". Otros, adjudican los resultados de la economía estadounidense, al buen funcionamiento de la economía global y se concentran en explicar cómo la recuperación del resto del mundo ha influido de forma positiva en la economía de los Estados Unidos. Por último, se encuentran los que consideran que efectivamente los datos económicos son resultado del logro más tangible del gobierno de Trump, la reforma fiscal aprobada, la cual, entre otras cosas, reduce el impuesto a las ganancias corporativas de 35 a 21 por ciento.

Y es que, aunque nos dé un poco de miedo reconocerlo, con Trump, efectivamente la economía estadounidense mejoró, pero ha mejorado en base únicamente a las expectativas, ya que los efectos de la Reforma Fiscal aún no han sido evidentes, ya que entró en vigor apenas en enero del 2018.

Los resultados económicos tienen su fundamento en la política nacionalista que abiertamente expresa Trump y está teniendo internamente efectos positivos. Pero éste no es necesariamente un acierto del presidente de los Estados Unidos. Históricamente, el nacionalismo generalmente tiene buenos resultados en los primeros años, esa es una de las características más seductoras de esta política. El discurso genera que la industria interna se estimule, el pensar en una nación más sólida en la que los intereses de los estadounidenses sean protegidos ante los intereses de los demás, es también atractivo y alentador tanto para las empresas como para los ciudadanos. La expectativa positiva de un Estados Unidos con impuestos más atractivos para la inversión, basados en la Reforma Fiscal de Trump, es la que ha generado un aumento en la producción. Sin embargo, los buenos resultados no son necesariamente de largo plazo. Recordemos que el proteccionismo, aunque empieza bien, termina siempre en problemas de déficits fiscales impagables y en desatención a las necesidades de la sociedad.

Ante un mundo global, Estados Unidos no puede ser el primero, la comunidad internacional no lo acepta y las consecuencias tanto para México en el corto plazo, como para el país vecino en el mediano plazo, pueden ser sumamente negativas.

 

*Maestra de Cátedra del Tecnológico de Monterrey Campus Puebla y Cuernavaca

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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