La metáfora de la computadora

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Martín CORONA


31 May 2018

A lo largo de la historia, la humanidad ha ido comparando, midiendo e incluso tratando de explicarse a sí misma a través de sus inventos. Cuando surge el reloj y los mecanismos con base en engranes, la medicina explica de esa manera las funciones del organismo, se entiende el corazón como un reloj que detendrá su tic tac cuando la energía termine. De igual forma los sistemas digestivos, circulatorios se explican de forma similar al del sistema eléctrico de un coche o el sistema de amortiguación del mismo.

Hoy un invento es esencial para entendernos como sociedades, para hacer prácticamente el 90% de todo e inclusive para el aparente entretenimiento. Usamos las computadoras para ordenar, administrar, comprar y vender práticamente todo lo que comemos, para aprender, para comunicarnos, para saber la hora, es más ahora mismo estoy redactando este texto directamente en una computadora.

Sin embargo, cuesta un poco la metáfora. Quizá porque es algo demasiado cercano a nosotros o tal vez porque puede resultar un poco monstruoso tratar de entendernos mediante algo que a la vez que nos ayuda a estructurar la realidad a nuestra supuesta idea, en realidad norma, organiza y define en datos precisos nuestros pensamientos, comportamientos y quizá algo de aquello que en el pasado llamaban Alma.

Si atendemos a esa comparación el ser humano nace como un equipo de computo sin nungún dato, apenas con lo necesario para encender, tomar corriente y dar lucecitas sin sentido. Será entonces necesario ponerle un Sistema Operativo para que pueda entrar en funciones y servirnos de algo. Claro está que en la actualidad las computadoras traen un sistema operativo preinstalado, pero eso nos sirve aún más para nuestro ejercicio. El sistema operativo sería equivalente a los privilegios con que naciste, mientras que una mujer morena, indígena, nacida en un pueblo de la sierra tiene claro el tipo de programación a la que estará destinada, en cambio una Aple con muchísima memoria, modelo reciente y el más nuevo sistema operativo casi inmune a los virus y con un sistema casi imposible de mover o cambiar, ¿a qué tipo de gente correspondería?

Ahora claro, si vamos a Linux y softhware libre estaría hablando de una inmensa minoría con conocimientos grandes en programación, con una preparación necesaria y con el tiempo para crear y hacer consigo mismos operaciones negadas en otros sistemas. Sin mencionar su adaptabilidad a los cambios y su necesidad de ser compatible con todos los sistemas existentes.

Por otra parte, a los humanos nos han vendido el gran lema del "libre albedrío", pero en esta misma metáfora, ¿qué puede hacer por sí mismo una computadora que no tiene los programas adecuados? En mi sistema windows, por ejemplo, no tengo la capacidad de memoria para editar películas de animación o soportar un sistema de edición de audio en alta calidad. Sin mencionar que cada tanto colapsará y echará a perder el trabajo adelantado, además que constantemente necesitará mantenimiento y antivirus.

Los humanos, al igual que estas máquinas, no podemos hacer algo para lo cual no tengamos una programación previa. De manera que, aunque duela mucho aceptarlo, quien nunca tuvo muchísimo dinero y llega a tenerlo, está condenado a no saber cómo administrarlo o llevarlo a un plano de inversiones más alto. Es decir, que somos muy similares respecto de nuestros equipos de cómputo.

Claro está que nosotros elegimos en nuestras vidas la programación con la cual funcionaremos en la sociedad. Sea eligiendo una carrera, una universidad, una escuela o simplemente definiendo aquello en lo que invertiremos nuestro tiempo y nuestros esfuerzos. Sin embargo, no debemos echar en saco roto que en un sistema Linux un programa de edición de video profesional no puede ser instalado, quizá con mucho esfuerzo y tiempo invertidos, pero jamás tendrá la misma efectividad que uno "original".

El problema al que nos enfrentamos como sociedad, es que somos incapaces de formatear nuestro propio disco duro y, de ese modo, generar un sistema operativo diferente. Apenas y vivimos soñando con isntalar otros programas para ejecutar ciertas funciones en nuestra propia vida.

Además, todo aquello que nos rodea es parte de esa programación: el sitio donde naces, la cultura de tus padres, los medios de comunicación y la oferta cultural a tu alrededor. Ojalá pronto, la humanidad entienda que no sólo debemos ir creando otros programas, sino nuevos sistemas operativos que hagan de la humanidad un grupo social más justo, más amable, más empático entre sí y con su entorno.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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