Experiencias legislativas

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El jueves 13 de septiembre, en la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados se discutió (es un decir) la minuta con proyecto de decreto por el que se expide La Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos.

Todas las fracciones, sin excepción ninguna, aprobaron en lo general dicha minuta. Es decir, estuvieron de acuerdo en lo esencial de la minuta que es reglamentar los salarios de los servidores públicos, de manera tal que ningún empleado puede tener un sueldo superior al del Presidente de la República.

La minuta aprobada data del 24 de agosto de 2010 y se aprobó, en principio, el 19 de octubre de 2011, en la Comisión de Hacienda y Crédito Público y de Estudios Legislativos del Senado de la República y, finalmente, el pleno del Senado de la República la aprobó el 8 de noviembre de 2011.

Como se puede deducir por las fechas aquí consignadas, queda claro que la minuta aprobada tiene una antigüedad de 7 años, lo que la hace, en varias de sus consideraciones, inoperante para los tiempos actuales, lo que la hace tener errores, omisiones y vacíos legales en relación con diversos ordenamientos constitucionales y legales, que el Congreso de la Unión ha realizado en las últimas legislaturas en materia de corrupción, transparencia y rendición de cuentas y de responsabilidades administrativas de los servidores públicos.

Éstas fueron las razones para no estar de acuerdo en lo particular, es decir en detalles o puntos concretos de la minuta en comento y que en nada altera la esencia de dicho documento.

Esta argumentación que a mi juicio es correcta, determinó que en lo particular la minuta de referencia no fuera aprobada por 111 diputados de diferentes fracciones, y recibiera el apoyo total de Morena, PES, PT y Movimiento Ciudadano.

Todo este preámbulo me vi en la necesidad de realizarlo porque me interesa bastante que la ciudadanía conozca las minutas más trascendentales que se discuten en la Cámara, la forma en que se analizan problemas de la vida nacional y la conducta que frente a ellas adoptan las diferentes fracciones parlamentarias.

Por tal razón destaco que, a pesar de que la objeción para aprobarla en lo particular, tiene racionalidad jurídica y fueron manejados argumentos incontrovertibles, en la argumentación para aprobarla en lo particular, no oí nunca por parte de los oradores que estaban a favor de aprobarla en lo general y en lo particular dicha minuta ningún argumento que demostrara que quienes se oponían a dicha aprobación no tenían ninguna razón legal. Sólo escuché ofensas, reproches, acusaciones tales como "la oposición a la iniciativa era para conservar privilegios", "que era para no quitarles las pensiones a los expresidentes de la República", "que no se entendía que los vientos eran otros y muy contrarios a los intereses de las fracciones inconformes". Pero nadie refutó el hecho de que quienes se oponían a la aprobación en lo particular argumentaban que había que regresarlo al Senado porque se dice "Distrito Federal y ahora es Ciudad de México", que no se exceptúa de esta minuta al Servicio Exterior Mexicano, al Ejército y a la Fuerza Aérea Mexicana y de la Armada de México, quienes por la naturaleza de sus funciones y responsabilidades requieren de un tratamiento especial y cuyas remuneraciones están reguladas por otras leyes. Nada, absolutamente nada, se argumentó en contra. No se impuso la razón, se impuso la fuerza bruta del número y la prepotencia para aprobar dicha minuta.

A la hora de emitir el voto de manera individual, tuve la oportunidad de escuchar expresiones tales como: "Voto a favor en lo general y en lo particular gracias a Dios y a López Obrador", "no vamos a defraudar a nuestro país", "se acabó la brecha entre ricos y pobres", etc., etc.

Entiendo la euforia que invade a los diputados que conforman la mayoría en la Cámara de Diputados, pero, creo con absoluta honradez, que están sobredimensionando la aprobación de una minuta cuyos ordenamientos reglamentan la base jurídica de un aspecto importante de la vida nacional, pero que no tienen la trascendencia que tiene, por ejemplo, el trabajar para que haya empleo bien remunerado para la clase trabajadora, que se aplique un impuesto progresivo que obligue a pagar más a quienes gana más, que se revierta el porcentaje del gasto público, aplicando mayor porcentaje a la atención de los que menos tienen. De esto nada se plantea, nada se dice, no es parte importante de la agenda legislativa de MORENA, a pesar de que creo que son cuestiones que realmente pudieran provocar en serio una verdadera transformación de la Nación.

Sólo hay circo y más circo.

 

* Diputado federal y líder antorchista en la mixteca de Puebla.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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