Para enmarcar

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Daniel ORTIZ


01 Nov 2018

Estas dos visitas para el Puebla representaban la oportunidad de sorprender y sacar puntos, para buscar una ligera esperanza de liguilla y afrontar el resto del torneo con al menos un objetivo en mente – además del sumar en la tabla de cocientes – o el sepultar las aspiraciones de clasificación, dejando también en el aire la posibilidad de ver un Estadio Cuauhtémoc con mejores entradas en los juegos restantes o con el Coloso de las Maravillas con peores entradas que las que hemos tenido este torneo, y eso que ya es mucho decir.

Ante Morelia se empezó bien, pero se perdió como tantas veces nos ha sucedido con ese marcador tan conocido – ya casi como el que los gringos le propinaban al Tri – dos a cero y tuvimos ese domingo tan desangelado y desesperanzador. Para la visita a León, ya no se tenían muchas ilusiones realmente, el pronóstico se tornaba muy favorable a los locales, pero La Franja ha terminado por dar uno de sus mejores partidos del torneo y de forma inesperada golear 0-4 a los esmeraldas.

El equipo de Meza jugó muy ordenado, casi calcando la forma de defender que ante Querétaro hace unas semanas. Rechazando todos los centros, cortando todos los balones, cerrando todos los espacios y haciendo que las embestidas de Boselli, Montes y compañía quedaran en nada. Es cierto, defendió el Puebla muy atrás y eso pudo ser peligroso, pero Pallas, Arreola y Zamora protegieron su área de una forma feroz que ningún intento leonés fue suficiente. Ni siquiera el casi penal que el árbitro se estaba inventando y que afortunadamente con el VAR quedó solo en anécdota. Cruz y Loroña, ambos canteranos, hicieron las coberturas casi siempre a tiempo, aunque sí sufrieron más, ya que la velocidad y las combinaciones de los laterales y extremos con las caídas a banda de Montes fueron trabajo arduo para ellos.

Este Macue Robles me recuerda cada vez más al que tuvimos hace unos años con Marini. Apoyando siempre, resolviendo la jugada para sus compañeros, dando salida limpia y metiendo fuerte el físico para ganarlas todas. Chumacero y Fernández, cada uno a su modo hicieron un partido vital, ocupando los espacios, dando cadencia o velocidad a las jugadas, dependiendo lo que hiciera falta, equilibrando al equipo. Realmente el colombiano ha gustado y funcionado más como interior, que como el extremo del torneo anterior.

Arriba Cavallini nuevamente como un toro. Peleando cada balón como si fuera el último, dando todo por el equipo y generando algo en cada balón que toca, no se la pueden quitar y encuentra siempre compañeros para descargar. Y Tabó, que con su verticalidad ya ha dado avisos de lo que puede hacer, esta vez tuvo la oportunidad de marcar un doblete que además de confianza, le da las armas para que la gente ya valore más lo que hace con números, aunque si nos fijamos en lo que produce para el equipo y el desequilibrio que brinda, ya venía destacando hace varias semanas. Partido para enmarcar del Puebla, que incluso con los irregulares y esta vez anotadores, Micolta y Acuña, entrando y ayudando a acarrear y dar salida al equipo, se mostró sólido en todos los minutos del partido.

Faltará mejorar el plantel, pero por lo pronto, demos oportunidad a que los que están – que ojalá se quede la gran mayoría – nos demuestren que quieren y pueden. A Chivas hay que ganarle este viernes, con el mismo orden, el mismo sacrificio y misma actitud. Que el rendimiento sea igual de parejo como lo fue en el Nou Camp.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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