Mi hijo se enfermó por mi culpa

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Mónica CANO


05 Nov 2018

Llegó por primera vez la señora Lucía con Fátima a consulta psicológica en Una Nueva Esperanza. Se le observaba temerosa, desconfiada y sobre todo muy triste.

Como en cualquier primera sesión, procedí a hacer la entrevista inicial; siempre pregunto cómo fue que diagnosticaron al menor, pregunto si desde los primeros síntomas o ya avanzado el padecimiento.

Lucía, con lágrimas en los ojos, me narró la historia completa y cuando terminó le pregunté si comprendía el origen de la enfermedad de su hija. Cuando me contestó que no del todo, le reformulé: "¿entiende que usted no le ocasionó la enfermedad a su hija?" En ese momento varias lágrimas cayeron por sus mejillas y me respondió, "yo creo que se enfermó por mi culpa".

La historia anterior es la misma de muchas de las mamás que veo día a día al entrevistarlas cuando llegan por primera vez aquí. Si bien es esperado que cuando se brinda el diagnóstico la persona comprenda poco o nada de lo que se le dijo, es más triste aún que se culpen porque todo su entorno las hizo responsables de ello, situación que muchas veces viene por el shock de la noticia.

Si de por sí se sienten culpables porque consideran que no le brindaron al niño los cuidados suficientes, se exacerba todavía más cuando la pareja, la suegra, la tía o la vecina, les recalcan que "fue culpa de ellas".

Desafortunadamente, el cáncer infantil es una enfermedad que no se puede prevenir a pesar de los avances tecnológicos.

Para trabajar la culpa de los padres, primero hay que brindarles toda la información necesaria acerca de la enfermedad. Debe uno ser paciente y ponerse en su lugar, para no dejar de lado lo difícil que es procesar la información que están recibiendo sobre el estado del ser querido y aclarar todas sus dudas por completo.

Se trabaja con todas aquellas creencias que presentan y se busca resignificar el acontecimiento tan traumático de la enfermedad.

Después de varias sesiones con los cuidadores, la gran mayoría de ellos logran aceptar la enfermedad de sus hijos y, sobre todo, estar en paz consigo mismos. El entorno de ellos no es algo que podamos controlar, por eso hay que proveerles esa seguridad que necesitan para enfrentar su circunstancia.

Sin embargo, usted lector de esta columna, puede ayudar a los padres en esta situación a brindarles esa seguridad y apoyo que tanto necesitan.

En Una Nueva Esperanza, asociación para niños con cáncer, velamos por el bienestar psicológico y emocional, súmate donando a esta noble causa.

*Psicóloga

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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