José Juan Espinosa Torres: la mano que mece la cuna en Ocoyucan

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Adrián SALAZAR


07 Nov 2018

Afirma muy categóricamente el presidente de Concejo Municipal de Ocoyucan, Rodolfo Huerta Espinosa, que él no es imposición de nadie porque fue propuesto y elegido por el Congreso del Estado; se refiere al mismo órgano del que es presidente de la Mesa Directiva el señor José Juan Espinosa Torres y en el que tiene una representación mayoritaria el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), al cual, si seguimos atando cabos, pertenece de facto ahora el diputado José Juan Espinoza. Además, todo mundo sabe que Rodolfo Huerta es allegado cercano de Espinoza Torres. ¿Casualidad? No lo creo, como tampoco fue casual la visita de este último al municipio tras la toma de posesión por parte del Concejo.

Así pues, podemos suponer que la ambición de este grupo de poder, cuya cabeza visible es José Juan Espinosa Torres, tiene entre sus planes apoderarse de Ocoyucan para saciar sus propios intereses. Los intereses del pueblo quedan relegados a un segundo y un tercer plano. El tiempo que lleva en la política es el que se le ha visto beneficiarse a sí mismo, pese a ocupar cargos donde su principal preocupación debería ser atender a la clase empobrecida y que aglutina a una inmensa cantidad de poblanos.

En primer lugar, lo que pone en duda la vocación de servicio de este personaje es su falta de ideología política y, por tanto, la congruencia en su actuar, pues al primer cambio de vientos cambia de bandera. ¿Cómo confiar en quien no tiene una ideología política clara y definida? Así como ayer cambió de bandera sin mayor problema,lo podrá hacer mañana también y, muy seguramente, pasado mañana una vez más.

El otro factor que hace suponer la falta vocación de esta persona de la que hablamos como servidor público es que su honestidad siempre ha estado en tela de juicio y en muchos de los casos, así, literalmente, se le ha acusado de enriquecerse ilícitamente con recursos públicos. Uno de los casos más conocidos es el de la 17 edición del Festival de la Cultura y las Artes, cuando el director de la compañía "Rodará", Roberto Mendiola, exhibió públicamente la petición de un "moche" del 30 por ciento de un recurso que gestionó el municipio ante la Federación para la realización de dicho festival, es decir, José Juan Espinosa Torres pedía 1.3 millones de pesos, así sin más ni más.

Otro caso lo documentaron los alcaldes y militantes de su entonces partido político, Convergencia, por la falta de transparencia en el manejo de los recursos del partido; además, algunos alcaldes lo denunciaron también por pedirles "moches". ¿Será que su sueldo no le alcanzaba? No lo creo. José Juan se ha cuidado muy bien de vivir siempre del erario. Y si pide más es porque la ambición es grande.

Pero la cosa no para aquí. En el año 2011, fue acusado de incurrir en múltiples ocasiones en el delito de adquirir, con recursos públicos del partido Convergencia, diversos artículos en una empresa de su propiedad: la Llantera San Francisco, ubicada en San Pedro Cholula. Más tarde en el año 2016, siendo presidente municipal de San Pedro Cholula, "otorgó discrecionalmente todos los permisos necesarios para que su papá, Juan Espinosa Técuatl, levantara la Plaza Comercial Lazcarro […] donde antes se ubicaba una llantera", refiere un medio informativo de circulación local.

Suma y sigue en la nota informativa. "[Los] documentos […] exhiben que José Juan Espinosa Torres y su padre, Juan Espinosa Técuatl, incurrieron en diversos delitos como conflicto de intereses, tráfico de influencias e incluso el presunto desvío de recursos para la edificación de la Plaza Lazcarro y la funeraria Asís en San Pedro Cholula".

Pese a la fortuna declarada por José Juan Espinosa Torres entre 2012 y 2017 a la Secretaría de Hacienda: tres millones 632 mil 261 pesos (que no es la fortuna de un limosnero), construyó la Plaza Lazcarro, ¡"que costó 18 millones 530 mil 930 pesos"! Todo esto durante su gestión al frente del gobierno municipal de San Pedro Cholula, en donde los vecinos de las juntas auxiliares se quejaban de abandono y rezago social por parte de esa administración.

Así como este tipo de acciones bastantes cuestionables, existen algunas otras que fueron ventiladas por diversos medios informativos. Basta con darse una vuelta por los archivos para conocer el opaco actuar de este político de marras que simula ser servidor público, pero que sólo se sirve así mismo.

Y ahora, al frente del Congreso del Estado de Puebla, la verdad es tan ilógico que haya sido él quien haya propuesto y elegido a quien debería quedar al frente del Concejo Municipal de Ocoyucan para servirse, él y el grupo que representa, de los recursos públicos de este municipio que ha sido calificado por algunos como la "perla inmobiliaria de Puebla", dado que la zona de Angelópolis ya está construyéndose ahí y las tierras tienen ahora alto valor.

A unos menos de dos semanas que el Concejo Municipal tomara las riendas de Ocoyucan, han comenzado ya a presentarse algunas irregularidades en el tema económico; por ejemplo, a las patrullas sólo se les abastece de 20 litros de gasolina, lo que implica que estén estacionadas y no cumplan con los operativos que anteriormente venían realizando varias veces al día. Se les niega el apoyo económico a las comunidades para que realicen actividades relacionadas a sus tradiciones. Se les niega el apoyo económico a docentes y personal médico que brinda sus servicios, entre otras cosas. Además, fue pública la denuncia de los policías municipales, a quienes el nuevo director de Seguridad Pública les exigió que comiencen a cobrar "moches" a la ciudadanía.

Es un secreto a voces a quién pertenece la mano que mece la cuna en Ocoyucan y a qué intereses están sirviendo que, es claro, no son los de la ciudadanía.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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