¿La corrupción es culpa del neoliberalismo?

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Desde la mañana del primero de diciembre de 2018, México tiene nuevo presidente. En sus primeras palabras dirigidas a la nación, Andrés Manuel López Obrador enfatizó las maldades del modelo neoliberal, argumentando que ha sido ineficiente en términos económicos y a la vez ha promovido la corrupción, de tal forma que la política económica y política del país se ha enriquecido mientras que las masas se han empobrecido.

Pareciera que el presidente anhela la época del modelo de sustitución de importaciones que existió desde la década de1940 y hasta la de 1970, el cual tenía como objetivo fortalecer la industria nacional y reducir las importaciones a través de una fuerte intervención estatal del mercado. Si bien las tasas de crecimiento económico fueron importantes y con baja inflación, también no se debe de olvidar que este no fue suficiente para resolver los problemas de acceso a servicios para asegurar una buena calidad de vida para los que migraron del campo a las grandes ciudades.

Además, el mismo modelo de sustitución de importaciones promovió el corporativismo mexicanocxv y terminó beneficiando en su mayoría a la élite política y económica. Es decir, el Estado fue utilizado por esta élite para sus propios fines. Ante la caída de los precios de petróleo, quedaron al descubierto políticas fiscales irresponsables que se aplicaron durante este periodo, como la excesiva deuda externa que se contrató para financiar la industrialización, por lo que México anunció su suspensión de pagos en 1982.

Después del rescate del Fondo Monetario Internacional con la condición de que México redujera el papel del Estado en la economía, se vio obligado de privatizar sus empresas estatales. En teoría, lo anterior promovería más competencia, innovación y eficiencia, y mejores precios para los consumidores. Sin embargo, en lugar de diversificar los dueños de los medios de producción, lo que se hizo fue prácticamente entregar las empresas estatales a unas pocas manos. Una cosa es la teoría, y otra cosa es como se implementó el modelo neoliberal en México.

Los modelos económicos en sí no determinan el nivel de la corrupción en un país. Un modelo basado en la intervención estatal puede ser corrupto, igual que un modelo neoliberal, ya que en ambos casos la élite política y económica pueden utilizar el Estado para sus propios fines cuando el mismo lo permite.

Si recurrimos al Index of Economic Freedom, el cual puede ser tomado como una medida del nivel de la apertura del mercado, los primeros cinco países, Hong Kong, Singapur, Nueva Zelandia, Suiza y Australia, también están dentro de los primeros 13 países con niveles más bajos de percepción de corrupción según el Corruption Perceptions Index del Transparency International.

Es decir, son países sumamente abiertos al mercado, y también tienen niveles bajos de percepción de corrupción. Por otro lado, los cinco países más bajos en libertad económica (Guinea Ecuatorial, Zimbabwe, Bolivia, Argelia, Djibouti) están dentro de los países con niveles más altos de percepción de corrupción (desde 112 a 171 de 180 países). Estos datos nos indican que el nivel de apertura a mercado no determina el nivel corrupción de un país. Por su parte, México se ubica en el lugar 63 del índice de libertad económica, es decir, una economía amigable al mercado, pero están en el lugar 135 de percepción de corrupción. Sin embargo, no hay razón para pensar que el modelo económico neoliberal en sí es la causa de esta corrupción.

Si bien debemos de debatir si el modelo neoliberal, por otros motivos, es el más efectivo y equitativo para la sociedad, no se le puede culpar por la corrupción en el país. La corrupción se da y se dará en cualquier sistema que lo permita, pro-mercado o no. La respuesta está en las instituciones jurídicas y la misma sociedad. Ojalá la cuarta transformación pueda, en efecto, transformar la injustica e impunidad que permite que el modelo neoliberal económico haya sido corrompido por la élite económica y política, beneficiando a algunos pocos en lugar de la mayoría de los mexicanos, quienes siguen viviendo en condiciones precarias.

 

 

*Profesora-Investigadora en la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey, Campus Puebla. Doctora en Economía Política del Desarrollo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Maestra en Desarrollo Internacional por la University of Denver.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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