¿Para quién escribe Fernando Maldonado?

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Adrián SALAZAR


21 Dic 2018

En una columna titulada "Freno a los Posada Cueto y Lomas de Angelópolis" el señor Fernando Maldonado hace gala de a qué intereses sirve como periodista, puesto que en ella relaciona al Concejo Municipal que encabeza Rodolfo Huerta Espinosa y al Movimiento Antorchista como partes antagónicas en torno a la justicia y moralidad. Sin embargo, desde el comienzo, su escrito denota ser un bodrio de injurias y embustes en contra de una organización que ha trabajado y puede, para quien lo pida, mostrar resultados concretos en la mejora de la calidad de vida material e intelectual de millones de familias depauperadas.

Vayamos por partes. Maldonado comienza afirmando: "hace dos semanas que un par de desarrollos inmobiliarios del poderoso Grupo Posada Cueto están clausurados. La decisión la tomó el Concejo Municipal de Santa Clara Ocoyucan. Existe la sospecha de haber (¡sic!) incumplido con los requisitos de ley para continuar con ese desarrollo inmobiliario". Aquí la palabra clave es "sospecha"; es decir, ni siquiera saben si están en lo correcto o no. Lo cual pone en tela de juicio la objetividad e imparcialidad con la que actúan el Concejo… y su vocero Maldonado. Primero castigamos y luego investigamos, es la consigna, cosa que no resulta extraña, puesto que no es la primera vez que actúan bajo esta lógica.

Mi intención no es, por supuesto, defender al grupo inmobiliario, pero siempre es mejor decir la verdad y poner las cosas como son: sospecha no es lo mismo que acción. El señor periodista debería conocer esta diferencia. Pero sí es mi interés, y eso es lo que motiva mi respuesta, hacer algunos comentarios al ataque vil, sin sentido y sin lógica, sin pruebas ni argumentos, que Fernando Maldonado hace contra el Movimiento Antorchista.

En su intento por meternos al tema con calzador, dice: "Era práctica común cuando el movimiento que ha hecho del hambre y la ignorancia una industria que genera utilidades millonarias y poder político: Antorcha Campesina"… ¡sic!, una vez más. ¿Cuando Antorcha… qué, señor Maldonado? ¿Qué era práctica común? Nada, no dice nada. Es tan burdo el ataque de Maldonado que un niño de primaria que sepa hilar una oración correctamente se mofaría de él. Nuestro "periodista" no es capaz de hacer el famoso sujeto, verbo, predicado, que enseñan en la primaria. Se trata, pues, de una afirmación difamatoria y sin sentido para enlodar a nuestra organización en el supuesto incumplimiento de los requisitos para su desarrollo inmobiliario por parte de la empresa acusada. Maldonado lanza el ataque y no se toma la molestia de sustentarlo con pruebas. La ya tan gastada cantaleta de siempre: se trata de mero golpeteo, de calumniar y difamar a una organización que ha cambiado para bien el rostro de un municipio que estaba totalmente sumergido en la pobreza.

Hace 29 años, cuando Antorcha llegó a Ocoyucan por invitación de un pequeño grupo de pobladores que buscaba abatir el rezago social al que estaban sometidos por el cacicazgo local, no había ni una sola calle pavimentada. Antorcha, entre otras cosas, ha logrado a base de lucha la introducción de la red eléctrica en casi la totalidad del municipio, se ha pavimentado una innumerable cantidad de calles, se han introducido varios kilómetros de drenaje sanitario además de agua potable, se ha fortalecido enormemente el sector educativo. Ahora son más de cuatro mil ocoyuquenses quienes comparten y se suman al proyecto del Movimiento Antorchista. De esto nada dice el flamante columnista que se basa en una "sospecha" para lanzarse como fiero perro salvaje sobre su presa.

Sin embargo, él mismo aporta argumentos que abonan a lo que hemos denunciado. Ocoyucan es hoy por hoy el botín con el que los grupos de poder buscan hacerse para su beneficio. Cito: "La suma total alcanza en promedio unos 540 millones de pesos. Y son cálculos conservadores que contrastan con el monto del negocio. Quizás por ello es que legisladores de todo tipo, dirigentes partidistas y hasta coyotes intentaron facilitar el retiro de los pegotes que anuncian la suspensión de obras, ya con un avanzado estado de edificación". ¿Y quién, pues, puede lograrlo con la mano en la cintura? Me parece que la respuesta es obvia. Esto pone en el foco las cuantiosas ganancias que el grupo al que le sirve Maldonado anda peleando.

Aún hay más. Este Concejo, en voz de su presidente Rodolfo Huerta, se ha jactado hasta la saciedad de ser un organismo solamente transitorio, ¡y qué bueno!, digo yo, porque ha demostrado no estar a la altura para atender la problemática de un municipio como este. En la misma columna se da un dato revelador: "La paralización de las actividades del grupo empresarial por parte del Concejo Municipal a cargo de Rodolfo Huerta forma parte de un conjunto de decisiones a la luz de la nueva correlación de fuerzas del capital y el poder público". Esto me permite inferir que el Concejo Municipal se siente con el respaldo absoluto del grupo parlamentario de la coalición "Juntos Haremos Historia" (que es la nueva fuerza política en el estado) pese a ser una estructura de transición.

Y si tiene el respaldo para enfrentar abiertamente a las "fuerzas del capital" ¿qué impedirá que lo tenga para hacerse con el control de este municipio? Ahora cobra más fuerza la hipótesis de que la anulación de la pasada elección a presidente municipal fue para hacerse con el control de Ocoyucan, aunque ello implique violar la voluntad del pueblo que libremente eligió a sus representantes en una elección libre y limpia. A ese Consejo espurio y sus poderosos padrinos políticos son a quienes Fernando Maldonado hace de boca de ganso. Ésa es la verdad.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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