Planear las ciudades, ¿es una necesidad… o un lujo burgués?

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El urbanólogo Luis Unikel, pionero de los análisis urbanos, metropolitanos y regionales en México, y cuya influencia en la docencia y la legislación urbana fue notoria a mediados de los años setenta del siglo XX, decía (eso se lo escuche en clase) que era tanta la necesidad en México que no podíamos seguir dándonos el lujo de no planear. Por supuesto, se refería a las ciudades y al territorio, aunque esto por extensión se podía aplicar a la economía, la demografía y el gobierno en general.

La efervescencia de la planeación urbana…y de la planificación económica que fue muy intensa, independientemente de sus polémicos resultados, hasta esos años, tuvo de súbito un cambio en el centro de interés. La crisis del 82, asociadacon el relevo presidencial, signado por la franca derrota del modelo lopezportillista, dio la ocasión de revirar hacia los municipios y hacia las reformas de la administración pública. Ámbitos que al cabo predominaron, a costa de la planeación económica, regional, territorial y metropolitana que -indiferentes- pasaron a un segundo plano. Ello, independientemente de que el tema metropolitano haya regresado por sus fueros desde mediados de los años noventa del siglo anterior.

Es muy cierto que, en el fervor y fragor del neoliberalismo a matacaballo, la planeación urbana dejó de ser prioridad…, lo único para lo que servía era como discurso y recurso de legitimación del poder político. Con esto queremos decir que no sólo la planeación urbana o urbano regional se desplazó de los centros de interés gubernativo,que antes la venían alentando; en losclaustros académicos, buena parte de su cuerpo doctrinario envejeció.

El caso es que al perder momentáneamente fuerza la acción federal, correspondió a las ciudades regionales responder, de modoreactivo, a las múltiples necesidades locales de planeación, pues justo ahí no se podían dar las ciudades y los municipios el lujo de no planear. Empero, debido al entorno nacional y a las condiciones locales, unos lograron cierto control y otros lo perdieron sino absolutamente si de forma relativa

El territorio poblano es abundante en ejemplos. En algunas partes se reconfiguró, en otras se desfiguró. Lo que está claro, es que -al cabo de tanta intervención- dicho territorio está cambiado, reconfigurado, o si se quiere: reconvertido…

En efecto, hace 20 años eran identificables en él 15 sistemas urbanos… y tres sistemas ambientales de alto valor. Ahora todo ello está subordinado a una poderosa fuerza de aglomeración metropolitana. En otros términos, nada de lo que ocurre en las planicies del territorio, incluidos los valles de San Juan de los Llanos y de San Andrés, es indiferente a los prominentes procesos industriales detonados por el complejo industrial Audi, por la industria militar y naval (y sus proveedores). Visto en conjunto, puesto que están geográficamente próximos, ello ha dado un giro notable al proceso regional y urbano. Lo hace posible.

No sabemos el tinoestratégico, o el ángulo profundo con que las fuerzas políticas le están apostando al desarrollo regional y metropolitano en el gobierno próximo estatal…¿Estarán plenamente conscientes de lo que les espera en materia urbano-regional, vale decir, en materia metropolitana?...lo que es seguro, es que dicha reconversión no les podrá ser indiferente por mucho tiempo, ya que estamos frente a una oportunidad que ningún gobierno inteligente dejará escapar; y porque quedarse parado, o fingir hacer, en vez de elevar la calidad de vida en esos valles que tanto lo necesitan, generará con su inacción el efecto de sombra llamado marginalidad, inequidad y riesgo. Justo lo que menos conviene en esta coyuntura a los poblanos.

miguel.gutierrez@hablemosdemetropolis.com

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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