Las consecuencias sociales y políticas de una prensa domesticada

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Carlos Marx, en crítica profunda de los debates de la Sexta Dieta Renana (pequeña asamblea reaccionaria dominada por los terratenientes, compuesta por representantes de príncipes, de la nobleza, la burguesía y los campesinos y que se interesaba por la defensa de la propiedad territorial), que había sesionado en Dusseldorf, del 23 de mayo al 25 de julio de l841, defendiendo el derecho de los campesinos a recolectar leña en bosques, y analizando la actitud de la prensa alemana obsecuente con el gobierno alemán decía: "…la prensa se ha envilecido a tal punto que resulta difícil decir si lo que más le faltaba era razón o carácter, forma o fondo; la prensa sometida tiene un efecto desmoralizador. El mayor de los vicios –la hipocresía– le es inseparable… es instrumento de presión que envilece a un tiempo al gobierno que la emplea y al pueblo al que engaña. El gobierno sólo oye su propia voz y, aunque sabe que ello es así, se hace la ilusión de escuchar la voz del pueblo. El pueblo, por su parte, cae, ya en la superstición política o en la indiferencia y, apartándose por completo de la vida del estado, se convierte en plebe". Hasta aquí la larga, pero necesaria cita. Caracterizada de manera general la prensa sometida, podemos ahora establecer un paralelismo con la prensa mexicana de nuestros días.

Para nadie es desconocido que los medios informativos del país -con escasas y contadas excepciones- están controlados por el Gobierno, mediante la venta de publicidad, sobornos, línea de funcionamiento y renta de espacios electromagnéticos.

Así se explica que, como rayo en cielo sereno, sin razón ni motivo alguno, de repente aparezcan como noticia de primera plana verdaderos infundios, calumnias criminales y aseveraciones infundadas, en contra de empresas, individuos u organizaciones, como lo hacen Televisa, Proceso y otras. Fingiendo objetividad y honradez desprestigian y denigran, probando de esa manera su actitud hipócrita, "envileciendo al gobierno que la emplea y al pueblo al que engaña".

Están haciendo creer al pueblo que al frente de nuestro país se encuentra el santo más milagroso de todo el santoral: San Andrés López Obrador. En aras de obtener las mayores canonjías como premio a su servilismo, fingen ignorar las graves consecuencias y los efectos peligrosos que, para la nación, puede provocar esta campaña mentirosa. Están convirtiendo al pueblo en entes pasivos para que no tomen conciencia de su situación, lo están transformando en parias para toda la vida. Lo están convirtiendo en plebe.

Por eso es necesario que adquiramos conciencia de la posición parcial de la prensa ante los actos de gobierno y cuestionemos las noticias que propagan: ¿Van a acabar con la corrupción? Falso. Es materialmente imposible acabar con ella si no se cambia el sistema económico en el que vivimos. No es el combate a la corrupción la panacea que nos quieren hacer tragar los medios y el Gobierno. Nos miente la prensa.

Por eso, no creas las calumnias que se dicen contra Antorcha, porque no se presentan pruebas que demuestren la ilegalidad de nuestro actuar, porque es una forma de desviar la atención de tus verdaderos problemas económicos y sociales, y porque es una intentona liquidacionista instrumentada por el presidente de la República, como "castigo" a nuestro trabajo con profunda raigambre popular. "La prensa es un instrumento de presión que envilece al gobierno".

Por eso, indígnate ante la clausura de las estancias infantiles con el argumento de que hay corrupción. Indígnate porque es la manipulación de un acto de gobierno totalmente injusto, antisocial que perjudica a todas las madres que, para mantener a su demás hijos, tienen que trabajar para llevar el sustento diario, escudado en el combate a la corrupción.

Por eso, levántate y exige que se adecue la reforma educativa, pero que no se suprima, que deje el gobierno de usar a la CNTE como la voz única y autorizada para su desaparición, que deje de usar a esta organización como garrote político para golpear a gobiernos que no comulgan con Morena, y dejen de entregarle sumas millonarias como subsidio por dichos encargos. Por eso exige que se deje de estar usando la pobreza del pueblo para, mediante la repartición de tu propio dinero, acarrear clientela política. Eso es manipulación.

Por eso, detrás de cada noticia, pregúntate qué hay en el fondo, porque una prensa sometida no está para informar al pueblo, sino para servir a intereses del gobierno o de la oligarquía nacional.

Una prensa sometida centra la labor informativa para presentar actos de Gobierno perjudiciales para el pueblo, como actos de Gobierno benéficos para ese mismo pueblo. Una prensa sumisa no informa con veracidad ni está para defender los intereses del pueblo. He ahí la actitud hipócrita a la que se refiere Marx analizando la prensa sometida.

* Diputado federal antorchista

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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