Culto a Adonis

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Gina URIBE


14 Abr 2019

Cuando Adonis nació, era un bebé tan hermoso que Afrodita quedó hechizada por su belleza, así que lo encerró en un cofre y se lo dio a Perséfone para que lo guardara, pero cuando ésta descubrió el tesoro quedó también encantada por su belleza sobrenatural y rehusó devolverlo.

En la actualidad, cuando estamos ante un hombre muy atractivo físicamente, usamos el nombre de Adonis para describirlo y sin saberlo es la mitología griega, la que nos daba las bases para este culto también llamado dismorfia muscular, anorexia invertida o más popularmente vigorexia.

La vigorexia es un trastorno de comportamiento que se caracteriza por la obsesión de conseguir un cuerpo musculoso y que a veces se asocia a otros trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia.

Es más común en los hombres entre 15 y 35 años y generalmente comienza como un comportamiento hasta saludable, pues está relacionado con el ejercicio, sólo que detrás se esconde una realidad que puede estar asociada a situaciones de bullying, inseguridad, baja autoestima, traumas en la infancia o en la adolescencia y otro tanto a las ganas de controlar constantemente todo y a la perfección.

El perfil de estos hombres también conlleva a una personalidad obsesivo-compulsiva y es así como poco a poco y sin darse cuenta, comienzan a darle demasiado interés a su físico, a trabajarlo hasta alcanzar músculos perfectos, a sobrepasar las horas de entrenamiento y hacer de ello un estilo de vida cuidando su alimentación excesivamente, lastimar su cuerpo sin darle descanso y llegando a abusar de hormonas, proteínas, esteroides anabolizantes y demás productos que les aseguren cambios lo más rápido posible.

Es difícil de diagnosticar pues las personas que lo padecen suelen alejarse de amigos, familiares y hasta de relaciones amorosas pues se sienten incomprendidos y se rodean de personas que piensan similar y que se vuelve una red de apoyo algo enfermiza. Comienzan a pesarse y medirse constantemente, compararse con otros, observarse en el espejo y sacarse selfies que exhiben por todos lados y así sin darse cuenta llegan a un túnel sin salida que les ocasiona sufrimiento y dolor.

Es a veces a base de tocar fondo que logran conectar con una situación que les está hablando inconscientemente para poder tomar nuevamente las riendas de su vida y solucionar lo que puedan solucionar o aceptar eso que llegó el momento de aceptar.

Hay diferentes formas de tocar fondo y hay distintas formas de trabajarlo pero en definitiva el pedir ayuda a profesionales es la mejor solución ya que se trata de un problema que está en la mente pero que también necesita apoyo de psicólogos, psicoterapeutas, nutriólogos, médicos y a veces hasta de psiquiatras porque surge también ansiedad y depresión.

La ayuda psicológica es indispensable y la terapia cognitivo conductual y de hipnosis son excelentes herramientas pues hay que hacer adecuaciones en las conductas y de cómo se percibe la persona a sí misma.

Gina María Uribe

@ginapsicoterapeuta

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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