Tu peor enemigo… eres tú mismo

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Recientemente estuve en una charla en donde mi líder, Rafaela Diegoli, decana de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey en la Región Sur, nos hablaba de cómo trabajar con personas difíciles y hacía un cuestionamiento que me dejó sumamente inquieto. ¿Quién es la persona más difícil con la que has tratado?, preguntaba... Las personas presentes no tardaron en empezar a mencionar diversas opciones: el jefe o la jefa, el esposo o la esposa, el hijo o la hija, la hermana o el hermano, la mamá o el papá… y seguramente tú ya estás pensando en tu propia respuesta en este momento…

Sin embargo, dentro de la reflexión pronto salió a la luz la respuesta que se estaba buscando y que nadie esperaba [favor de escuchar una risa macabra]: la persona más difícil es la que ves en el espejo todos los días… Y fue allí cuando mi cerebro empezó a trabajar en lo que ahora escribo y te comparto…

Lo anterior no es nada trivial, Sin duda es una pregunta de gran profundidad, que nos invita a cuestionarnos a nosotros mismos y no sólo a fijarnos en la paja del ojo ajeno… Contestarla debería llevarnos a darnos cuenta de que ser mejor se trata de uno mismo y no de cambiar a los demás; se trata de forjar un camino en el cual nos transformemos, de trabajar cada día por avanzar…. Sin duda el único que puede boicotearlo, pararlo, detenerlo, retrasarlo u olvidarlo, eres tú…

Hacer dieta, dejar de fumar, aceptar consejos, aceptar retroalimentación, ser paciente, dar las gracias, trabajar en equipo, liderear… son todas oportunidades para crecer… para hacer lo que es correcto, lo que nos hace bien a nosotros y a los demás.

Pero no siempre estamos dispuestos a hacerlo, puesto que no es lo más sencillo, no es lo más fácil... Al contrario, es lo que más nos cuesta, lo que nos lleva más tiempo, lo que da miedo, lo que nos saca de nuestra zona de confort, lo que nos obliga a abrirnos a nosotros mismos y aceptar lo que somos y lo que nos falta para llegar a ser una mejor versión de nosotros mismos…

Tu peor enemigo eres tú mismo... Sin embargo, cuando haces las paces contigo mismo, cuando aceptas lo que eres, tus limitaciones y aprovechas tus fortalezas, todo puede cambiar… Recuerda que la tenacidad y resiliencia son grandes virtudes de aquellos que son capaces de construirse y de construirse… de revelarse y transformarse... Y eso es lo que hace falta para poder trabajar en ti…

Te invito a hacer las paces contigo mismo, a tomarte el tiempo necesario para conocerte y empezar a trabajar en ti… a establecer tus prioridades, a fijar objetivos y planes a diferente escala para acometerlos.

La vida va de ser mejores… y de impactar de forma positiva a los demás. Si trabajamos en nosotros mismos, podemos transformar nuestra realidad y nuestro entorno. Por supuesto que no digo que sea fácil. Al contrario, es sumamente difícil, más difícil que la gran mayoría de las cosas que hacemos o estamos dispuestos a hacer… y sin embargo, es lo que deberíamos hacer… ¿O tú qué piensas?

 

* Director del Departamento de Gestión y Liderazgo, Región Sur

Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey en Puebla

jordonez@tec.mx

@JorgeAOT

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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