¿Hacia dónde va la diplomacia y el derecho internacional en la actualidad?

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El 23 de junio de 2016 se presentó uno de los grandes rompimientos a la sinergia dentro del Derecho Internacional como lo conocíamos, con el referéndum o el voto que ocasionaría eventualmente la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

A lo largo de los años se había logrado un sistema internacional globalizado en donde, a pesar de que las pautas las fijaban las grandes potencias, éstas eran normalmente seguidas por el resto de la comunidad internacional.

Por otro lado, y en otro continente, en abril de 2017 Venezuela anunció que saldría de la OEA, y que se llevaría a cabo en un proceso que duraría 24 meses.

Estos rompimientos están teniendo un gran impacto dentro del actuar internacional, puesto que vulneran el sistema y estructura internacionales. La Unión Europea estaba pensada para fortalecer la región a través del comercio, y mantener la paz, entre muchas otras estrategias. Mientras que la Organización de Estados Americanos nació a raíz de la necesidad de crear una estructura en el Continente Americano capaz de fortalecerse mutuamente y evitar invasiones de las grandes potencias.

Esto se fue desarrollando, de tal manera que en 2001 se firmó finalmente la Carta Democrática dentro del marco de la OEA, la cual exigía a los Estados americanos ser democracias sólidas y con estricta observancia de los derechos humanos.

A pesar de la salida de algunos países de instituciones y organismos internacionales de gran impacto, eso no los exime del cumplimiento de obligaciones previamente generadas. Quizás por esto las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea han sido tan exhaustivas. Los votantes británicos, en aquel referéndum votaban por divorciarse de la región, y probablemente no tomaron en cuenta las repercusiones económicas, políticas y sociales que se presentarían ante dicha situación.

El caso de Venezuela es un poco más complejo, principalmente por los acontecimientos que se han vivido recientemente. Una elección, no avalada por algunos países y organismos internacionales, entre los que se encuentran la OEA y Estados Unidos. Por esa razón el reconocimiento al gobierno de Nicolás Maduro todavía carece de legitimidad, en algunos aspectos, para poder actuar y vincular a Venezuela conforme a las reglas y estándares del derecho internacional.

Sea cual sea el resultado de estas dos desvinculaciones, lo que queda cada vez más claro es el problema que puede traer aparejado, de gran impacto para la comunidad internacional. En el caso de la Unión Europea o la OEA, otros países podrían pedir lo mismo, lo cual no conviene ni a dichas regiones ni al derecho internacional en general.

El objetivo de crear acuerdos, convenciones y tratados internacionales era precisamente tener reglas claras de elementos importantes que promoverían el derecho y crearían una estructura sólida y funcional. Facilitar la salida de algunos Estados en este sentido, sienta un precedente que pone en riesgo la globalización.

 

* Tecnológico de Monterrey, Puebla 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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