Las mariposas rechazan detener el vuelo

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Invitada


23 Nov 2019

POR FERNANDA CARDOSO

Como cada 25 de noviembre América Latina junto con toda la comunidad internacional conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Como cada año es tradición usar una prenda color naranja para recordar el día en el que las hermanas Mirabal, opositoras al régimen de Leónidas Trujillo en República Dominicana, fueron encontradas asesinadas en un automóvil. No obstante, las 60 décadas que han pasado están llenas de nuevas “mariposas” (como se les conocía a las hermanas Mirabal) que han tenido que recordarnos que, en el mundo, pero particularmente en América Latina hay un gran camino que recorren para eliminar la violencia de género.

Diferencias entre el mundo actual y el de 1960 encontramos por racimo, ciertamente hay un número más grande de códigos, tratados y leyes que han impulsado la equidad y el respeto para las mujeres. No podemos dejar de reconocer que la tecnología y la rapidez de la información tenía como objetivo, dentro de los ideales de la globalización impulsados en la década de los noventa, crear generaciones cada vez más informadas y por ende generaciones cada vez más críticas. Independientemente de los debates que puedan surgir respecto al argumento anterior, es necesario asumir que algo nos asemeja las generaciones de 1960 y es el hartazgo generalizado que impulsó una disrupción sistémica similar a la que estamos viviendo en estos días.

Ciertamente las hermanas Mirabal luchaban contra una dictadura que tenía sumida a República Dominicana en la corrupción y la desigualdad social pero también pertenecían a una generación que sentaría las bases para cambiar las ideas y los valores universales de un paradigma internacional que para 1992 impulsaría a Francis Fukuyama a anunciar “el fin de la historia”. Claro está que la historia de la humanidad se sigue escribiendo, pero también es cierto que como la sociedad es dinámica, las ideas y los valores suelen ser cambiantes.

Sociedades en total efervescencia son el referente de que nuevas ideas tienen que comulgar entre sí, nuevas opiniones y nuevos métodos llegarán al escenario internacional para recordarnos que las reconfiguraciones del orden mundial son impulsadas por actores tradicionales dentro del esquema internacional pero también por una sociedad que día con día encuentra nuevos cuestionamientos al sistema que prevalece. La necesidad de erradicar del “gran tablero” vicios y dogmas obsoletos para la explicación de nuevas realidades nos posiciona en una hipermodernidad solo anticipada por Derrida en sus “Estados Canallas”.

Y es entonces donde nos tenemos que detener a reflexionar cuál ha sido el papel de la sociedad en general al interpretar las nuevas libertades que surgen dentro de esta disrupción sistémica, detenernos a pensar qué tanto hemos cambiado y mejorado dentro de un esquema de valores que siempre promuevan la paz y el entendimiento. Así pues, es importante que reconozcamos que la historia sigue demostrando una clara deuda entre los valores impuestos y los nuevos esquemas de reconocimiento que surgen después de haber cambiado el paradigma internacional.

Por lo anterior, la lucha feminista no es nueva, pero se va moldeando a los espacios que surgen cada que se reconfigura el paradigma internacional. Y si lo ponemos en términos poéticos siempre surgirán más mariposas que rechacen detener el vuelo. 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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