¡Otra vez Rueda, nada se puede esperar de él!

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Adrián SALAZAR


05 Dic 2019

Su forma tan tonta de hacer periodismo deja mucho que desear. Nada más lejos del razonamiento, de la lógica, que las retorcidas conclusiones del director de Diario Cambio, Arturo Rueda, que visceralmente se lanza contra Antorcha y denota el “entreguismo” de su pluma y su servilismo al patrón en turno, escribiendo y diciendo lo que desde arriba se le dicta.

Vamos por partes. En su columna del 4 de diciembre, Arturo Rueda se desvive en halagos hacia el gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, y despotrica con una cascada de calificativos negativos en contra de todos los que militamos en las filas del Movimiento Antorchista Nacional, en referencia a la lucha de los jóvenes de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez” (Fnerrr) –concretamente de Tecomatlán y la ciudad de Puebla— y del antorchismo, ante un acto flagrante de agresión contra su derecho constitucional a la educación.

En el municipio de Tecomatlán, enclavado en la Mixteca Poblana, existe un inmueble que es un albergue estudiantil conocido como Villa Estudiantil “Aquiles Córdova Morán”; este recinto fue gestionado por el Movimiento Antorchista y se logró su construcción gracias a la incesante lucha del antorchismo y la Fnerrr. Alberga a aproximadamente mil jóvenes que llegaron a este municipio como su única opción para poder continuar con sus estudios. Muchos vienen de Oaxaca, Guerrero y del interior del estado de Puebla, donde las precarias condiciones económicas les impedirían continuar con su profesionalización académica.

Pues bien, los moradores de esta Villa Estudiantil gozan no sólo de un dormitorio digno, sino también de áreas deportivas, comedor comunitario con derecho a sus tres comidas diarias, sala de estudio, laboratorio de cómputo, biblioteca, servicio de internet, servicio de lavandería, además de clubes culturales; todo esto, dentro de las propias instalaciones del albergue. Y aunque haya gente que no lo quiera ver, todo esto es para que los jóvenes estudiantes tengan las condiciones adecuadas para realizar sus actividades académicas, científicas, culturales y deportivas de forma idónea, y contribuir así a su desarrollo.

Este inmueble puede tomarse como botón de muestra del alto desarrollo con el que cuenta Tecomatlán; una infraestructura de alto nivel y, toda ella, al servicio del pueblo pobre y trabajador.

Incluso Tecomatlán ha sido considerada una de las mejores ciudades del mundo por el City to City Barcelona FAD Award en 2013, por su capacidad de transformación, simplicidad, trascendencia, innovación, capacidad de anticipación, componente social, perdurabilidad y la sostenibilidad; es decir, como una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo. Aquí nada está restringido, ni se cobran cuantiosas cantidades económicas para acceder a ella. Sin embargo, cualquier persona libre de prejuicios y con un razonamiento correcto podría entender que dar mantenimiento a todo esto también implica un fuerte gasto económico, el cual contrasta con los recursos que el Gobierno del Estado le destina anualmente a la administración municipal para su funcionamiento.

Por tanto, ante la negativa de los gobiernos antorchistas de Tecomatlán para evitar estancar su desarrollo, ha gestionado ente los niveles de gobierno estatal y federal recursos que permitan continuar creciendo, en aras de mantener esa calidad de vida a la que tiene derecho el pueblo humilde y trabajador.

Pero es ahora, con la administración del morenista Miguel Barbosa, que ese tipo colaboración, por la vía del hecho, se rompe sin mediar palabra, pues en la madrugada llegó personal de la Comisión Federal de Electricidad a suspender el suministro de energía eléctrica al albergue estudiantil, afectando de forma directa a aproximadamente mil 500 estudiantes de distintos niveles educativos, todos ellos con una característica común: seguir estudiando pese a las limitaciones económicas.

Y es aquí, precisamente aquí, donde nuestro periodista de marras da inicio a su diatriba contra los antorchistas y fenerianos que dieron la lucha para que el Estado les respete y garantice las condiciones idóneas para que puedan continuar con sus estudios. Apenas antes de terminar el primer renglón de su vómito verbal, Rueda se refiere a los antorchistas como “corrupta organización parapolítica” a la que acusa de “delincuencia organizada” que realizaba “chantajes y extorsiones”.

Vemos pues, a todas luces y con gran nitidez, la fobia que este señor le tiene al pueblo organizado, ya sea por criterio personal o por encargo, pero de eso que nos acusa no presenta ni la más mínima prueba.

Reza un dicho popular: “el león cree que todos son de su condición”. Basta recordar el tlacoyogate de mayo de 2015. Rueda continúa y afirma que los moradores de la Villa Estudiantil “son adiestrados en las formas extorsivas y delincuenciales de los Córdova Morán. Es uno de los centros de formación de sus milicias”. Nada más estúpido que eso. Bastaría que cualquier día que guste, aplique una de las máximas del periodismo y haga verdadera investigación consultando a las partes involucradas.

Pero no, es más fácil para él sentarse a defecar cuanta mentira se le ocurre. Como cualquiera que guste puede constatarlo, la Villa Estudiantil ofrece las mejores condiciones a sus moradores, incluyendo los clubes culturales y deportivos. Quizá eso es lo que ven de peligroso: la formación de hombres en un pensamiento dialéctico.

Suma y sigue. “Quizá los estudiantes que se alojan ahí son pobres, pero no la organización y mucho menos sus dirigentes, quienes hicieron una fortuna con concesiones legales e ilegales que les otorgaron gobiernos del PRIAN durante décadas.” Bastaría que exhibiera la fortuna de los dirigentes, y en caso de que éstas existieran, ¿cuál sería el delito?

También acusa que la fortuna comenzó con “grúas y taxis. Luego siguieron rutas del transporte público. Más tarde abierta tolerancia al paracaidismo y despojos de terrenos y casas. En los últimos tiempos, gasolineras”. Lo que este loro amaestrado ignora es que tanto las grúas, taxis y rutas no son de Antorcha, son de personas que —mediante su incursión en el transporte público para ganarse honradamente el pan diario—, también militan en Antorcha, porque así lo decidieron ellos.

Habla de despojo de terrenos y casas, cuando todos los asentamientos urbanos han sido adquiridos legalmente y son pagados a sus dueños, pese a los conflictos con aquellos vivales y sus padrinos políticos que, mediante argucias y en muchas ocasiones la violencia, pretenden aprovecharse de vacíos legales para llevar agua a su molino.

Arturo Rueda se tropieza, sin darse cuenta, entre tanta mentira, pues dice que la supuesta “fortuna” se hizo con concesiones legales. Entonces, ¿cuál es el problema, en dónde está el delito? Bajo ese razonamiento, entonces, ¿le podemos recriminar a Arturo Rueda las ganancias que ha obtenido por sus servicios como “periodista”, por “administrar la reputación de los políticos”, o por las que ha logrado a través de la constructora que emite facturas para justificar los cobros de sus extorsiones y chantajes?

Estamos pues ante un viejo perro de rancho, que sale a ladrar cuando los demás así lo hacen. Sus embustes son los mismos de siempre, sus mentiras son tan sólidas como un castillo de naipes. Y, aunque me gustaría aprovechar mejor mi tiempo, me permito hacer estas aclaraciones no para convencerlo del error en el que está, sino para demostrar a mis compañeros antorchistas y a los jóvenes de la Fnerrr que nuestra lucha es correcta, que los ataques en contra del pueblo organizado no van a menguar.

Pero así como quienes detentan el poder político tienen quien replique sus mentiras, el pueblo humilde también puede salir a las calles a alzar la voz con la verdad en la boca, pues “los medios de comunicación no son esos inocentes elementos de entretención (…) a través de los cuales puede uno enterarse de las noticias”. 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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