El autoengaño

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¿Qué tan frecuentemente has observado que una persona falla en algo y que, aunque se le menciona al respecto, parece ser ajena a atender la observación? O a la inversa, ¿te ha ocurrido que alguien te haya señalado algún punto a mejorar, y que simplemente tú no veías lo que presuntamente necesitabas mejorar?

Bien, pongamos un ejemplo menos general: ¿qué tan frecuentemente te ha ocurrido que tienes problemas con tu compañero, con tu subordinado, con tu jefe, con algún cliente o con algún familiar? Más de uno de ellos te ha indicado que eres fácilmente irritable o “necio” (o cualquier otra mención en la que ellos consideren que no actúas de forma adecuada y que por tanto podrías mejorar), y tú piensas que no eres irritable o “necio”, más bien consideras que los irritables y los “necios” son cada uno de ellos. ¿Has vivido algo así? Y después de darle vueltas al asunto, ¿cómo determinas quién tiene “la razón”?

¿Puedes observar que hay un denominador común en tal problema con tu compañero, con tu subordinado, con tu jefe, con algún cliente o con algún familiar? Considéralo, ¿puedes identificar ese denominador común?

Efectivamente, cada vez que tienes un problema al respecto, apareces tú como único factor común.

En tal sentido, pareciera existir una parte, o unas partes de ti, que se te “vuelven invisibles”. Sabes que existen, pero no piensas que existen en ti, te sientes ajeno a ellas, hasta inmune.

Y sin embargo, los demás pueden observar que tales situaciones susceptibles de mejorar se encuentran en ti. Pero tú pareces incapaz de verlas y, por tanto, no haces algo para transformar realmente esa condición.

El Instituto Arbinger presenta aspectos relativos a este comportamiento, y a la manera de manejarlo, en sus libros La caja y La guerra y la paz.

Ahí se refieren a “ese problema” que todos saben que uno tiene, pero que uno mismo no es capaz de ver, y por tanto de aceptar y manejar. Ahí se explica y se denomina a este fenómeno como “autoengaño”, o como “estar dentro de la caja”.

“Estar dentro de la caja” significa estar fuera de la disposición de observar aquellas partes que opacan o restan energía a nuestras capacidades, y las hacen una sombra de su real potencial, al grado de impedirnos progresar y contribuir de forma eficaz y de alto impacto, pues uno tiende a buscar en los demás las razones por las que uno no está progresando. Por ejemplo, uno no progresa porque otros son “incompetentes” o “tontos”, pero si “ellos fueran mejores”, entonces las capacidades de uno lucirían. Por tanto, este afán de hacerse víctima es la forma en la que nos autoengañamos, y al hacerlo nos traicionamos a nosotros mismos, envenenando nuestro potencial y nuestra energía y convirtiéndonos en tóxicos para las personas a las que amamos, y en general para aquellas que nos rodean.

Así es: al “estar dentro de la caja”, yo mismo no puedo verme como causa, y por tanto tampoco puedo realmente valorar el carácter causativo de otras personas, de tal forma que mi interacción con ellas es pesada y al vilo del conflicto, aunque éste se disfrace con “formas corteses” y “socialmente correctas”, pero que en la práctica son perjudiciales, al ser actuaciones falsas y carentes de nuestra intención genuina y creadora.

Considéralo: ¿de qué forma te ha ayudado el que te resistas a conocer esas partes de ti que otros observan, y que eventualmente has estado indispuesto para observar? El negarte a analizar sus comentarios con ellos, ¿realmente te ha sido útil para mejorar tu relación con ellos? Claro, tú también puedes ver puntos flacos en otras personas, pero el tema no es lo que ellas hacen en abstracto, sino lo que tú haces y la forma en la que esas acciones favorecen a tu autodesarrollo y te habilita a mejorar en aptitudes y en actitud. ¿Te hace sentido?

¿Qué tanto puede mejorar sobre un tema dado, una persona que no tiene claro en qué quiere mejorar en él? Suena un poco inconexo, ¿no te parece?

Para que puedas mejorar en cualquier ámbito, desde luego necesitas la disposición para hacerlo, y una comprensión clara del estado actual en el que te encuentras, para poder determinar si esa mejora que te planteas realmente va desarrollándose o ni siquiera se presenta, ¿cierto?

eduardo.gomez@cleverspot.com.mx

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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