Externar las emociones también es bienestar

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Martha GÓMEZ


10 Feb 2020

Ustedes no me conocen, tan sólo me leen, de manera que a través de estas líneas trataré de compartirles un poco de mi filosofía de vida. Soy una persona que gusta de transmitir alegría a las personas, positivismo; aunque cuando estoy triste, vivo esos momentos y avanzo a lo que sigue. En este proceso de seguir con el proceso de la vida y disfrutarla al máximo, he aprendido a entender que existen situaciones que no puedo cambiar y por tanto debo expresar cada emoción, ya sea frustración, tristeza, amor o alegría.

Sin embargo, una de las emociones que no nos gusta reconocer y experimentar es la tristeza, que –en mi caso- muchas veces se relaciona con la pérdida, ya sea de una persona, un bien o una ilusión, esperanza. Pero ¿cómo salir de este estado? Por ejemplo, cuando se pierde a una persona a causa de su fallecimiento, es importante que contar con el apoyo de especialistas en tanatología. Existen programas como el de Tiempo y Vida de Grupo Gayosso, en donde se ofrece información relevantes para llevar un proceso de duelo, lo menos doloroso posible.

Sé que muchas veces nos negamos a aceptar que necesitamos ayuda y que nos vestimos con una armadura para mostrar fortaleza. Los especialistas indican que después de una pérdida de un ser querido, los familiares o allegados con un vínculo afectivo más estrecho se enfrentan a un proceso de adaptación a la pérdida, que en ocasiones impide pensar o actuar de forma objetiva. Y no me pueden negar que quienes hemos experimentado estas emociones, nos sentimos con un desgaste físico y mental del que tampoco sabemos cómo cortar de tajo.

En mi experiencia es a través de las lágrimas que me desahogo y no he dudado en buscar ayuda de expertos en diversas ramas para aceptar, asimilar y sanar cualquier pérdida; así como en entender cualquier tipo de emoción que puedo tener ante otras situaciones que enfrento en cualquier ámbito de mi vida.

Y en esta ocasión abordé este tema porque sanar el alma es bienestar para nuestra mente, cuerpo e impacta las relaciones de nuestro alrededor.

En grupo Luz y Movimiento destaca algunos consejos con los que comulgo, y que espero les ayuden a ser más amorosos con ustedes mismos:

 

“Date permisos:

Para estar mal, necesitado, vulnerable… Puedes pensar que es mejor no sentir el dolor, o evitarlo con distracciones y ocupaciones pero, al final, el dolor saldrá a la superficie. El momento de dolerte es ahora.

Para sentir y expresar las emociones que surjan, no las pares. No te hagas el fuerte, no te guardes todo para ti, y con el tiempo, el dolor irá disminuyendo

Para ser paciente contigo mismo.

Para buscar y aceptar el apoyo de otros.

Para descansar, para disfrutar, para divertirte, para sentirte bien, reír con los amigos, hacer bromas… Tienes todo el derecho.”

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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