El aceite y el cabello

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Muchas veces hemos insistido en la importancia de estar conscientes de los productos utilizados en el cabello, pero la mayoría son desnaturalizados y, como consecuencia de ello, sin agua. Los estudios más especializados no detectan más de un 3-5 por ciento de presencia de agua no estructural entre las fibras de queratina que forman el 95-97 por ciento real del cabello.

Otra consideración importante es que el cabello es generado como protección al cuerpo humano, lo que incluye ser impermeable, y no debe retener agua, para evitar sobrepeso y humedad excesiva.

Por lo tanto el término de cabello reseco es relativamente falso. Sin embargo, la industria cosmética ha adoptado el término HUMECTACIÓN para el brillo y flexibilidad y así vender líquidos que en realidad aportan flexibilidad y brillo a la fibra capilar, mejor conocidos como aceites. En realidad son altas concentraciones de siliconas, como la DIMETICONA O SIMETICONA, de origen sintético y biocompatibles, totalmente inofensivo al cuerpo humano; mezclados con aceites provenientes de semillas como el argán, macadamia, almendras, así como aceites de algunos frutos (aguacate, mamey ) y ahora coco (aceite espeso nada recomendable para el cabello). La concentración de estos aceites es mínima (inferior al 3 por ciento de la mezcla), a pesar de que la compra se realiza bajo el argumento de estar adquiriendo un aceite puro o al menos muy alto en concentración.

Como resumen, no compres conceptos y por lo tanto soluciones engañosas; mejor acércate a un profesional de la belleza, que podrá asesorarte con precios y calidades justas y correctas.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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