Los aprovechados de los movimientos de universitarios y el del 9 de marzo

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En estos días se han presentado algunos movimientos sociales importantes. Por una parte tenemos al movimiento nacional de mujeres, donde se pretende que detengan sus actividades por completo el día 9 de marzo, denominado “Un Día Sin Mujeres”; y por otra, el paro estudiantil en Puebla que concluyó en una megamarcha de educandos. Ambos tienen un objetivo en común: protestar contra la inseguridad.

En un caso piden luchar para disminuir la ola de feminicidios en el país. Tan sólo en la ciudad de Puebla, en el mes de enero fueron 73 asesinatos, y en febrero se presentaron actos atroces en contra de mujeres. Y en el otro claman por la seguridad de quienes asisten a las universidades. Cómo olvidar el asesinato de 3 estudiantes en Huejotzingo, o los asaltos constantes a estudiantes, que llegan a ser hasta tres al día en Puebla.

Estos movimientos, en su raíz, son el clamor de la principal problemática social de este tiempo: la inseguridad, consecuencia directa de otros problemas como el desempleo, una deficiente educación, un vulnerable tejido social carente de valores y deplorables políticas públicas de prevención, que arrastramos desde hace varios años y a pesar de eso no se han atacado de raíz.

Incluso, en ocasiones pareciera que el mismo gobierno es partícipe de crímenes. Recordemos los 43 de Ayotzinapa en Guerrero, o Tlatlaya en el Estado de México. Desafortunadamente, los mensajes como #NiUnaMas, #NiUnaBataMenos, #NoSomosTresSomosTodos o #Faltan43, seguramente sólo se quedarán como recuerdos para realizar acciones aisladas y mediáticas que sólo atenderán el problema de forma, y no de fondo.

Sí es una realidad que en este momento los movimientos de mujeres y estudiantes son la voz generalizada de una sociedad que quiere estar bien y salir la calle sin temor. Lo malo es que desafortunadamente estos movimientos se politizaron, dejando de ser propios de las mujeres o de los jóvenes. Vemos cómo grupos pro derecha se suman al movimiento del 9 de marzo; o también partidos políticos, organizaciones y los rectores mismos forman ya parte del movimiento estudiantil, para tratar de presionar a los gobiernos para que solucionen algún interés propio.

Es una lástima que esto se convierta en un vaivén de críticas y ataques entre gobiernos. Los pro movimientos y grupos antagónicos se aprovechan de la inseguridad como un detonador de manipulación de grupos sociales, porque en el fondo estas masas son como dice el sociólogo francés Gustavo Le Bon, “una suerte de agrupación humana que potencia el control racional de sus integrantes, para hacerlos sugestionables, manipulables, fáciles para la imitación, susceptibles a la reacción visceral y acaso emocional, que suelen moverse de acuerdo con lo que el alma colectiva les indique y no con la iniciativa individual”.

Mientras cada movimiento social que pretenda ser la voz para la solución de alguna problemática sea politizado o usado como garrote político, o los gobiernos no atiendan el problema de raíz, seguramente se seguirán teniendo movimientos pasajeros y la sociedad se seguirá deteriorando.

 

* Maestro en Opinión Pública y Marketing Político

@JGerardoGalicia

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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