Viajar para cambiar tu mente

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Martha GÓMEZ


10 Mar 2020

¿Cuántas veces te has quedado con las ganas de realizar un viaje, conocer una nueva ciudad o pueblito, y no lo haces porque no encuentras al cómplice ideal para emprender esta aventura, o porque las agendas de tus amigos no coinciden con la tuya? No esperes más y atrévete a crear excepcionales experiencias, que además de provocarte alegría te ayudarán a crecer en diferentes aspectos de tu persona.

En estas líneas deseo compartir algunas experiencias que me ha dejado vencer temores para tomar la decisión de lanzarme sola a conocer lugares que deseo. Lo que hago desde hace ya algunos años.

Creo que al igual que yo, muchas mujeres — quizá varones— algunas veces no nos atrevimos a realizar algunas acciones a causa de la inseguridad causada por la suma de diferentes aspectos como la educación familiar, la cultura o tradición de la sociedad en la que vivimos; la preocupación por el qué dirán, la desconfianza de que nuestros planes resulten exitosos y más dudas que nos hacen desistir de dar el paso por alcanzar la meta que deseamos. ¿Pero qué puede pasar si nos proponemos lograr un objetivo y trabajamos en diversos aspectos de nosotros mismos para lograrlo? En este caso, viajar a un lugar muy deseado.

Debo confesarles que he trabajado —y lo sigo haciendo— en muchos aspectos de mi persona para romper con ideas que de alguna manera me limitaban. Viajar sola me ha ayudado a conocerme mejor, descubrir mis habilidades al estar en entornos desconocidos y, sin duda, me ha permitido valorar lo que tengo y lo que he logrado; por esta razón, considero que al menos una vez en la vida, toda persona debe de emprender un viaje sola.

La emoción inicia desde la planeación de tu viaje, en investigar dónde hospedarte, qué atracciones visitar, cómo trasladarte dentro de ese sitio para aprovechar al máximo tu estancia. En consecuencia, esa emoción te provoca alegría, un tipo de ansiedad que da felicidad. Bueno, al menos a mí me provoca esa sensación y aplicó el: ¡ya me ví!

Diversos estudios han concluido que viajar sólo hace a las personas más felices; además de que mejora su capacidad para resolver problemas y mejora su autoestima.

A estos tres beneficios, yo agrego a mi lista los siguientes:

-Tener mayor confianza para moverme en una ciudad o país que no conozco; claro que previamente informada de lo que es permitido o no en ese lugar, y conociendo mis derechos básicos como turista.

-Socializar con nuevas personas, lo que me permite conocer diferentes maneras de pensar y ampliar mi visión del mundo.

-Valorar este inmenso mundo, su flora y fauna, haciéndome consciente de que soy una pequeña parte de la Tierra y el impacto que tengo en ella.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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