El mundo no es nuestro, somos sólo una especie más

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Esta pandemia definitivamente es uno de los momentos más significativos que nuestra generación ha vivido. No nos explicamos por qué, pero un extraño virus ha limitado la movilidad y ha encerrado a miles de millones de personas en sus casas.

A pesar de que el coronavirus ha sido algo que ha impactado a toda la humanidad, no es el único incidente. En el pasado hemos visto muchos desastres naturales: huracanes, temblores mucho más destructivos que en el pasado. Todo esto se debe a que nosotros, los seres humanos, hemos estado consumiendo los recursos del planeta pensando que somos los únicos dueños, y eso no debería de ser así.

La contaminación de los ríos y los mares se ha vuelto cada vez más impactante. La falta de actividad humana a consecuencia de la pandemia ha logrado limpiar el aire en las grandes ciudades, cerrar el hoyo de la capa de ozono y ha sido muy positiva para regenerar el medio ambiente.

Desde hace mucho tiempo, los países se han tratado de organizar y firmar acuerdos internacionales importantes para crear compromisos en pro del medio ambiente: el Protocolo de Kioto o los Acuerdos de París. El problema es que no todos los países se han comprometido, y algunas de las grandes potencias mundiales siguen contaminando indiscriminadamente.

México había sido siempre un país que se comprometía con el medio ambiente, y participó en las cumbres más importantes relacionadas con el tema. Energías limpias, reducción de emisión de gases, eran parte de los compromisos que nuestro país estaba asumiendo.

Todo cambió con la administración de Andrés Manuel López Obrador, ya que la construcción del aeropuerto en Santa Lucía, el Tren Maya y ocupar energías fósiles en lugar de energías limpias son proyectos que han demostrado ser completamente contaminantes y contrarios a los compromisos y obligaciones que México había adquirido en el pasado.

Aunque estos grandes proyectos sean responsabilidad del gobierno, esto no significa que nosotros como particulares no podamos hacer nada por el medio ambiente. Todo empieza con pequeñas acciones como no consumir popotes, botellas de plástico, o no tirar el aceite por el fregadero. Tenemos un gran compromiso con el medio ambiente y es necesario que dejemos de destruirlo de manera regular. Gente talando árboles de manera ilegal, o tirando desperdicios tóxicos en el mar, en plena pandemia para que nadie los detenga.

Una persona jamás tiraría basura dentro de su casa, o pisaría una colilla sobre su alfombra; ¿entonces por qué sí lo hacen cuando están en la calle? Ésta es nuestra casa y, o aprendemos a cuidarla, o nos vamos a quedar viviendo entre nuestra propia basura. El aire limpio que respiramos, las buenas temperaturas, son gracias a los árboles. Talarlos sin ningún tipo de regulación podría tener consecuencias terribles para el medio ambiente.

En tiempos de lluvia nos quejamos de las grandes inundaciones en ciudades como Puebla, cuando en realidad mucho de esto se debe a que los desagües están llenos de basura y se saturan. La basura no la tira el gobierno, la basura la tiramos nosotros los mexicanos. Empecemos por pequeñas acciones y exijamos al gobierno que cumpla con las medidas necesarias para proteger al medio ambiente, porque no es posible revertir el calentamiento global, pero sí es posible que no se tan negativo.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla.

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