No BOA caer en el juego, ¿tú?

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La forma de comunicarnos marca la diferencia para obtener los resultados que deseamos. Forma y fondo son importantes para transmitir el mensaje de manera eficiente; es decir, que quien dice el mensaje (emisor) logre que quien recibe el mensaje (receptor) entienda adecuadamente lo que se quiso decir.

Cuando esto no se logra puede haber varios motivos, algunos provocados y otros no. Es decir, puede haber la intención de origen de que el emisor quiera que su mensaje sea interpretado de manera distinta a lo que realmente dice con el objeto de confundir, distraer, engañar o manipular. Este tipo de estrategias, son muy comunes en las campañas publicitarias que buscan vender sus productos a cómo de lugar.

También es muy común en líderes que aprovechan su influencia y estatus para desviar la atención de lo realmente importante con declaraciones o fake news, que después de muchas repeticiones logran convertirse en nota y hasta en noticia.

¿Qué ganan con esto?: establecer la agenda, para que lo importante sea aquello que dicen, dejando en un segundo plano temas urgentes o importantes pero que pueden ser incómodos o estorbosos, para tapar los oscuros intereses de las decisiones que se toman. También son comunes este tipo de métodos para victimizarse y mediante el engaño hacer creer que hay ataques en su contra. La verdad tarde o temprano sale a relucir. Por eso es importante distinguir los mensajes y a los mensajeros, para no engancharnos y mucho menos caer en el juego.

Cuando identificamos estas tretas, lo más común es reírnos e ironizar a través de memes, parodias, bromas, caricaturas y chistes. Pero al hacerlo, casi siempre usamos las palabras o los conceptos utilizados por quien quiso engañarnos, manipularnos, distraernos o confundirnos, sin darnos cuenta de que lo que estamos haciendo es reforzar el mensaje aunque sea desde el rechazo, pues “lo que no mata fortalece”, y cada vez que usamos esos términos reproducimos el mensaje original y además lo convertimos en agenda, al ocupar parte de nuestro tiempo en estar hablando de eso; es decir, de manera inconsciente estamos siendo parte de la estrategia y logrando el objetivo del emisor. Es como aquel que dice: “que hablen mal de mí, pero que hablen”.

George Lakoff, quien es un reconocido lingüista y científico cognitivo dedicado a la política, desarrolló la teoría de marcos mentales como resultado del lenguaje. Esto es algo que hacen muy bien quienes manipulan la agenda pública, utilizando metáforas y conceptos que les dan popularidad, aunque sus propuestas y razonamientos sean irracionales e incomprensibles. ¿Cuál es el problema? Que los que no estamos a favor de esos líderes, repetimos las palabras y argumentos que ellos utilizan, y aunque sea en sentido negativo, “les hacemos el caldo gordo”, pues ellos ganan aunque hablemos mal de ellos y señalemos sus errores.

Para contrarrestar de manera efectiva esta realidad, tenemos que entender cómo funciona su estrategia para actuar de manera efectiva y eficiente. Es decir, en primer lugar que al referirnos a estos temas no utilicemos su discurso y sus conceptos. Creernos que sí hay oposición que tiene un peso específico y qué hay que hacerlo valer.

Esta oposición es la de todos los que nos sentimos agraviados por las decisiones que se han tomado en los últimos años, y que afectan a nuestro país y a nuestras familias. Son muchos más los que pensamos así, pero estamos divididos y sentimos que son más los que realmente son menos, porque tienen el poder. ¡No, señor!, éste es el pensamiento que tenemos que cambiar, pues se trata de ver lo que sí hay y organizarnos, participar y manifestarnos frente a las decisiones que han afectado a millones de mexicanos.

Hay que animarnos con ejemplos que han sucedido y que pueden seguir sucediendo: la SCJN echó abajo la extensión de mandato que pretendían en Baja California. Los jueces frenaron los efectos del decreto que prohíbe la producción de energías limpias. Los mejores gobernadores evaluados son de oposición; legislativamente se ha impedido que se maneje el presupuesto discrecionalmente; el Banco de México evitó que se tocaran las reservas; se ha evidenciado la manipulación de las cifras de la pandemia, hay miles de voces que con argumentos exhiben las ocurrencias y excesos de las decisiones públicas.

Es decir, es evidente la existencia de una oposición formada por millones de mexicanos, pero que necesitamos construir nuestro propio marco mental: “somos más los que vamos a relanzar al país”, utilizando palabras y conceptos que repitamos constantemente con convicción y con fuerza: levantar a México, unir a las familias, dar certidumbre a los hogares, defender el empleo, proteger el patrimonio, restaurar el orden en las calles. Todo esto provoca un marco alternativo de acción y de contraste. Con todo esto sí es posible animarnos y poner manos a la obra. ¡Sí se puede!

Por eso es tan importante aceptar y entender que desde nuestra trinchera y en nuestra vida cotidiana es mucho lo que podemos hacer, comenzando por el lenguaje que utilizamos para criticar las decisiones públicas que están afectando a millones de mexicanos. No caer en el juego de la estrategia que todas las mañanas nos quieren imponer y participar proactivamente con los millones que queremos relanzar a México. Yo estoy dispuesto a no caer en el juego y a hacer mi parte. ¿Le entras?

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla.

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