Diente de León

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La vida decidió meternos a casa sin posibilidad de salir. Al principio no sentimos ningún cambio en nuestras vidas, amamos estar en casa con Olivia, contigo y con tus hermanas. Estábamos optimistas, planeábamos nuestra milpa y empezamos a construir la huerta; siempre estabas al tanto del trabajo en el jardín. Todo iba muy bien ¿recuerdas?.

Tu primer achaque se presentó una mañana. Por primera vez nos enfrentamos al miedo de salir a la calle, pero no dudamos en hacerlo; era importarte saber qué te estaba pasando. Nos fuimos en el auto, yo con miedo y tú con dolor, pero lleno de alegría; amabas los paseos en auto. Te mandaron vitaminas y desde ese día recobraste mucha energía. Volviste a correr como antes, a jugar con Choco, a perseguir la pelota; el dolor se fue y llegó un segundo aire en tu vida.

Ese día, nos acompañaste en las labores de la huerta, del jardín, comimos juntos, limpiamos la casa; un día normal. Por tarde, mientras tomábamos un descanso, papá y yo platicamos de todas las cosas que hemos aprendido de ti, de cómo nos mostraste que es posible cambiar, cómo cambiaste la vida de muchos perros que llegaron a casa buscando refugio del maltrato callejero y que, al rehabilitarse a tu lado, tocaste la vida de las familias que los adoptaron. Y lo más importante: cómo nos cambiaste a nosotros. Gracias a ti, aprendimos a amar incondicionalmente.

Llegó la noche y nos disponíamos a dormir. De pronto, escuché un gemido tuyo. Quisiste caminar hacia mí, pero te desvaneciste. Fueron siete horas las que te tomó partir.

Cuando Olivia despertó y preguntó por ti, le conté que te fuiste al campo a correr, que tienes nuevos amigos y que juegas con una pelota especial porque es de oro, como tu corazón. Papá y yo pensamos que eres un ángel que vino a tocar muchas vidas y que esa tarde al escucharnos hablar sobre la certeza que sentíamos al vivir, decidiste irte. Tu trabajo más importante había terminado.

Ayer, después de muchos días, te llevamos abajo del limonero que tanto te gusta. Estamos seguros que desde ahí cuidarás de tus hermanas y de tu amada Olivia y seguirás viendo como crecen las plantas y el huerto. Desde la fresca sombra, siempre nos acompañarás a trabajar en el jardín.


Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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