Cada fin de semana, el más violento en México

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¿En qué momento perdimos la capacidad de asombro? Ya es uso y costumbre escuchar todos los lunes que el fin de semana fue el más violento en nuestro país. El pasado fin de semana, grupos de la delincuencia organizada elevaron la violencia en Sonora, municipio de Navojoa; Guanajuato, municipio de Santa Rosa; y zona de Celaya, así como en Sinaloa, cerca de Los Mochis.

Los escenarios pueden variar; sin embargo, la violencia se ha elevado en todo el país, llegando a un panorama de vergüenza, como fue el escolta del gobernador Rutilio Escandón Cadenas de Chiapas, disparando en una de las principales avenidas de Tuxtla Gutiérrez contra su exyerno Juan Carlos Armendáriz, por intentar ver a su hijo.

Son lamentables las imágenes que se han vuelto una constante en el territorio nacional, en las que semana a semana escuchamos sobre altos índices de violencia y elevadas cifras de muertes que superan, por mucho, a la pandemia por Covid-19que vivimos en un punto álgido en México, mientras el secretario de Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, expone ante el Senado de la República alegres cifras que aseguran una disminución en índices delictivos.

Así las cosas, ahora se habla de que debemos ver más allá de una estrategia para lograr recuperar la seguridad, que continúa siendo una de las principales demandas sociales y uno de los compromisos de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador, que hoy en día sigue siendo uno de los temas pendientes, en los que los resultados, a más de 18 meses, son nulos.

 

Tómelo con preocupación.Este inicio de semana, el epidemiólogo de la Universidad de HarvardEricFeigl-Ding señaló su alarma, toda vez que en México las confirmaciones por Covid-19 rebasan más del 50 por ciento de las pruebas que se practican, situación que no se ha registrado en los peores días en Nueva York, España o Italia, por lo que señaló la urgencia de que se practiquen muchas más pruebas, que permitan corregir el diagnóstico y tomar un control sobre el virus.

El científico norteamericano, quien forma parte del Comité Directivo del FAS-Covid (grupo de respuesta rápida de la pandemia), destacó que lo que se presenta en nuestro país sólo refleja un diagnóstico ineficiente y un tratamiento deficiente de la pandemia. Al rondar los 200 000 casos positivos, que con base en la escala Centinela significan más de 1 700 000 personas confirmadas y al menos 22 mil muertes, queda claro que se han cometido graves errores, que en este espacio hemos denunciadou. Aunado a lo anterior y ante la presión económica y social, más de la mitad de la República inició actividades no prioritarias el lunes pasado, lo que deja en estado vulnerable a la población, que ante la falta de mensajes claros, precisos y transparentes, omite ya las recomendaciones de las autoridades y se conducen bajo sus propias directrices y riesgos.

Las cifras y acciones de la Estrategia Epidemiológica han sido señaladas y criticadas ya desde hace varias semanas por científicos y académicos nacionales, así como extranjeros; para bien o para mal, la sociedad mexicana ha reaccionado ante el coronavirus por la falta de un liderazgo responsable de las autoridades. La semana pasada, Hugo López-Gatell señaló que era necesario cambiar el modelo; sin embargo, los días pasan, la curva de casos continúa al alza y no observamos el mínimo cambio o modificación en el manejo de la pandemia. Sin duda, la clave está en incrementar el número de pruebas, a lo que se han opuesto la Secretaría de Salud y la Presidencia de la República, bajo el argumento de que no hay presupuesto suficiente para la realización de las mismas; sin embargo, nadie se explica a qué se ha destinado el presupuesto público, ante un sinfín de ajustes y recortes emprendidos por la administración a lo largo de los últimos 18 meses.

 

Tómelo con atención.Tras la cuarentena por Covid-19, la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera estima que serán entre 3 mil y 5 mil microempresas del sector las que ya no abrirán sus puertas, lo que se traduciría en la pérdida de entre 10 mil y 15 000 empleos directos.

Se prevé que tras el cierre en 2009 por la Influenza H1N1 de dos semanas, la industria restaurantera tardó entre seis y ocho años para recuperar su ritmo de crecimiento, por lo que en esta ocasión y considerando un decrecimiento superior al 6 por ciento en la economía, la afectación llevará de diez a quince años.

Es lamentable la falta de respuesta por parte del Gobierno para rescatar al sector, con créditos y un programa de reactivación que permitiera aligerar la situación. Así como ahora hablamos del sector restaurantero, son miles de micro y pequeñas empresas que de igual forma tendrán que cerrar en los próximos meses ante la falta de estrategia y acciones del Gobierno Federal.

 

* Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana

Socio fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo

Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión

Twitter: @Fernando_MoraG

Facebook: Fernando Antonio Mora

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla.

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