RASTROS DE TINTA

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Invitada


03 Ago 2020

Por: Ana Gabriela Berrio Becerra

 

 

Vida después del desamor.

¿Crees en la vida después del amor?

¿O en el amor después de la vida?

¿Cuál es tu postura después de perderlo todo?

Aunque quizá tú no perdiste nada,

tal vez perdiste un poco de amor,

o probablemente has perdido toda la vida.

 

Siento que se inunda mi cabeza de recuerdos que no puedo gestionar, mi último deseo antes de la vida hubiera sido que me dieras un recuerdo que pudiera ocupar a mi favor, no para hacer que te quedaras, sino, para no sentirme abandonada cada que busco tus recuerdos en un aquellas postales. Sin embargo, tu tiempo de vida está postergado para la eternidad del todo y la nada, porque así es como tú amas, un día con todo y al otro, simplemente ya no queda nada. 

 

07.05.2020

Si te soy sincera, he dejado de contar los días desde que estamos en aislamiento, he olvidado cuántos colores puede tener el amanecer, cómo se sentía el viento en las mañanas. Y en estos últimos días le he implorado al tiempo que me devuelva un año de mi vida, o que simplemente se detenga un momento para que me permita ponerme de pie una vez más. 

 

Si este fuera el final de la historia las palabras sobrarían para poder pronunciar una despedida, no quiero pretender que es sencillo complicarlo todo para poderte soltar, es más complejo de lo que cualquiera pueda pensar, en realidad, la parte sencilla del caos provocado por el amor, es la vulnerabilidad del ser. 


Sé que estás en algún lado recordando el cómo nos enamoramos, siendo tan puros, tan honestos, tan mutuos. Sé que estás ahí esperando leer poco de lo mucho que te escribo, esperando recordarme menos de lo que sueles admitir. Supongo que no soy la primera en sentir un dolor inmenso en el pecho por un amor, si hubiera sabido que sería la última vez que estaríamos juntos probablemente yo misma hubiera roto mi corazón en más de mil pedazos con tal de quitarte el derecho de siquiera rozarlo. Porque a pesar de que he dejado de pensarte sigo buscando tu nombre en otras caras. 

Decidiste decir adiós un 18 por la mañana y el 19 por la tarde ya contemplabas a alguien más, y así fue como te fuiste, con lo ojos secos y el corazón intacto.

un beso a quien solías ser, 

porque este no fue el final de la historia

 

¿A qué lugar va el amor cuando se olvida?

 

Uno de los pensamiento que sin duda ocupa un lugar en mi mente es la idea de que existe un lugar al cual las memorias rotas y los corazón tristes suelen acudir. Imagino a este lugar como un pequeño pueblo gris, con pequeñas cabañas con chimeneas largas las cuales echan un humo opaco que se crea con recuerdos tristes de aquellos amantes que alguna vez fueron más que sólo un recuerdo.

Le he negado a mi corazón acudir a aquel lugar, porque a pesar de que sería la mejor opción para poder continuar, no puedo despedirme de aquellos recuerdos a tu lado, porque sin duda alguna, cada despedida significaba esperar que algún día regresarías y sé que hoy ese día no llegará. 

Si la historia no terminó de esa forma, entonces, ¿cuál es el final? ¿Cómo terminó?

Es difícil pronunciar lo caótico del final, sigo escribiendo cartas que nunca leerás en las cuales describo el futuro que pensaba para nosotros. Es difícil escuchar lo que la gente murmura ahora que no estamos juntos, escuchar que te has desprendido de todo lo que te recordaba a mí, sin embargo, lo que más me cuesta asimilar, es que has encontrado paz en otros brazos y ahora tu refugio está entre su pecho. 

 

vuélveme a decir que nuestro amor será eterno

mirame a los ojos una última vez

júrame que nuestro amor será eterno

tómame de la mano una última vez

promete la eternidad 

no te retractes 

no te separes de mí 

no te olvides de mí 

no te olvide…

no te olvi…

sólo no lo hagas

porque seguramente yo no me olvidaré de ti.

 

Estoy tan cansada de la monotonía de los días, y las pesadillas por las noches. Cansada del aislamiento físico, pero sobre todo del aislamiento mental, de la ansiedad que me ha provocado y de las veces que he tenido que llorar deseando que se acabe de una buena vez. Estoy tan cansada de pensar, cansada del café por las mañanas. Estoy cansada de mirar mi celular por horas y horas esperando un mensaje tuyo, o tan sólo una señal. Buscando más de mil pretextos para saber qué ha sido de ti desde que te dejé ir. Cansada de morder mis uñas, y recordar tus besos. Acostarme en el mismo sillón, con la misma ropa, contando los días para poder salir. Anhelando verte, anhelando poder abrazarte, anhelando que me perdones por haberte hecho llorar, por no haberte cuidado, anhelando que me quieras como me querías. 

Estoy cansada de sentirme cansada

tan cansada de extrañarte

tan cansada de extrañarme.

Para volver a empezar.

 

Detente justo ahí, que el mundo se ¿ está cayendo a pedazos. No des ni un paso más, no intentes correr, será inútil. No podrás esconderte del final de los tiempos. Límpiate las lágrimas y acepta que se ha terminado, finalmente se acabó. Sólo nos queda esperar, sólo nos queda aceptarlo, mi alma gemela. 

¿Acabó como tú esperabas?

Corre, sin moverte y sin un destino, corre lo más rápido que puedas, date cuenta que hay un más allá que ningún muro, frontera o barrera puede parar. Sólo corre junto a mí, escapemos de las ruinas, levantemos el polvo de los edificios que van desplomándose justo detrás de nosotros, esquivemos las piedras de los monumentos que se han roto por el desastre, pues finalmente ya no hay quien los recuerde, pasemos a través de la multitud aterrada del cielo rojo que se postra al atardecer de este día, sólo corre. 

La tormenta ha empezado y ciertamente está más cercana a ti de lo que yo he podido estar. La tormenta roza cada espacio de tu piel tan lentamente y no se esfuma del todo, no sabes cuánta envidia le tengo a cada gota que cae sobre ti.

Un millón de hojas secas han volado sobre nosotros, el viento se ha desatado, y vaya que es fuerte, se ha llevado consigo lo poco que quedaba de un nosotros, nos ha arrancado algunos “te quiero” entrecortados, nos ha quitado las ganas de continuar. Y es que estando tan juntos ya ni siquiera puedo rozar tu mano, y no es porque no pueda, sino porque ya no sé si tú quieres. 

Sólo necesito que me tomes de la cintura, mientras yo te siga adorando con mis manos alrededor de tu cuello, una vez más antes de que todo termine. Sólo necesito un último baile, un último café a las 6 de la tarde, o tal vez un último te quiero. No hace falta que me digas adiós para saber que será una despedida. 

 

Si el final del mundo estuviera cerca, 

¿En dónde te gustaría estar?

 

Ojalá el final del mundo jugara a mi favor e hiciera que coincidiéramos una vez más, la última vez. Le rogaría al destino que me diera cinco minutos a tu lado, cinco minutos para saber qué ha sido de tu corazón, si has encontrado paz en otra alma, si encontraste el calor que pedías a gritos en una cueva llena de silencio; cinco minutos para comprobar si aún podría hacerte feliz.

Si este fuera el final sé que no me alcanzaría el tiempo para pensarte, ojalá estuvieras aquí, ojalá tu memoria pesara más que las veces que te fuiste sin alejarte de mi lado. Se agotaría mi tiempo al momento de disculparme por haber sido tan egoísta, egoísta al querer que sólo me vieras a mí, egoísta por pensar sólo en ti y en lo feliz que te hizo marcharte. 

 

El final de los tiempos me recuerda a nosotros. 

 

que el caos nos encuentre bailando, mi alma gemela.



 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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