RASTROS DE TINTA

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Invitada


07 Sep 2020

Por: Lilia Susana Ramírez Lara

La pandemia por Covid-19 es uno de los temas más relevantes del año 2020, pues nos ha sacado a todos de lo habitual y ha impuesto la aceptación de una nueva forma de vida, empezando con la implementación de una cuarentena que ha durado más de 4 meses.

 

La cuarentena despojó a todos de la normalidad con la que el mundo se movía. En algunos casos cambió por completo el ritmo de vida. Al estar encerrados, el surgimiento de sentimientos tales como la ansiedad y el estrés se hicieron más visibles, pues ya no era suficiente solo hacer ejercicio y comer saludable. Las clases en línea se volvieron aún más tediosas y permanecer aislado dentro de las paredes de una casa se convirtió en una tarea aún más difícil de cumplir.

 

La empatía es un valor muy importante, a mi parecer es uno de los más necesarios: ponerte en el lugar de otros para así poder tratar de comprender la situación de los demás. A veces tenemos tantos privilegios que somos incapaces de poder apreciarlos y reconocerlos, nos quedamos dentro de esa burbuja sin siquiera hacer el intento de ver más allá de ellos y hacernos conscientes de lo que sucede en realidades ajenas a las nuestras, pues el simple hecho de poderte quedar en casa y disfrutar del placer de darte un antojo mientras ves Netflix, ya es un privilegio. 

 

Durante esta pandemia se pudo dar una mayor visibilidad de estos privilegios, ya que no todos podían quedarse en casa, pues muchas personas no tienen un trabajo formal, muchas otras fueron despedidas por la crisis que provocó la pandemia y algunas más dependen de actividades como el comercio. No todos pueden hacer home office.

Con esto, no quiero decir que debemos sentirnos culpables por tener ciertos privilegios, pues realmente no depende de nosotros el hecho de que podamos gozar de ellos, pero sí podemos empezar a ser más conscientes y abrir los ojos para tener la capacidad de ver y empatizar con realidades muy distintas a las nuestras, ya que generalmente se invisibilizan problemas ajenos a los nuestros. Que las dificultades no te estén sucediendo, no quiere decir que no estén presentes y que no afecten la vida de muchas personas. 

 

Usemos nuestros privilegios como una herramienta para ayudar y no para ser indiferentes ante situaciones de gran importancia como la desigualdad. Ayudemos a otros y pensemos en un mundo en el que haya más cosas para todos.



 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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