La otra cara de la pandemia

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Rastros de Tinta


07 Oct 2020

Por Ximena Ramírez Hernández

 

Actualmente vivimos una situación bastante complicada en todo el mundo. De un día para otro nos cambió la vida. Los grandes centros comerciales cerraron sus puertas, los templos, colegios, universidades, cines, restaurantes, parques, clubes deportivos, entre otros lugares quedaron sin actividad. Las calles se vaciaron y los hospitales se llenaron.

 

El 28 de febrero del 2020 se confirmó el primer caso de Covid-19 en México. La BBC menciona en uno de sus artículos que “a primera hora de la mañana del día 28 de febrero, Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud mexicano, anunció el contagio de un hombre de 35 años en Ciudad de México”. Casi un mes después, el 16 de marzo, inició la cuarentena, en ese instante cambió todo.

 

La pandemia está afectando la economía del país. Los comercios se vinieron abajo, las grandes cadenas de restaurantes cerraron, las grandes tiendas departamentales también; otras despidieron a miles y miles de personas. A partir de ese momento se comenzó a notar el desempleo y la falta de poder adquisitivo. Creo que la muestra más clara de cómo cambió el país es el área de la salud: los hospitales se llenaron, los doctores, enfermeros, químicos, señores de intendencia, entre otros, tomaron un lugar importante en esta pandemia. Hay muchos problemas como la falta de insumos médicos y, lo más importante dentro de esta pandemia, el gran número de defunciones del personal a causa de este virus.

 

En esta situación hay dos diferentes tipos de profesionistas, los doctores que dan todo por salvar a sus pacientes, enfermeros que hacen hasta lo imposible por brindarles los cuidados que cada persona necesita para poder alcanzar su bienestar. Los enfermeros y doctores que están todos los días en el área de contagiados y que tienen que entrar con un pesado equipamiento para protegerse. Todo esto les causa exceso de sudor, calor, hambre. Todos ellos padecen descompensaciones físicas. Sin embargo ellos nos se rinden porque buscan salvar vidas. Por otro lado, existen personas que llegan tarde, que abandonan a sus pacientes, personas sin ética; empresarios que no piensan en sus empleados, que los obligan a estar con pacientes contagiados durante largas jornadas de trabajo; servidores públicos y secretarios que no les importa el riesgo que corren los trabajadores de la salud que son los que tienen el papel principal en la pandemia. Por supuesto, también hay que señalar a las personas déspotas que golpean, insultan y humillan a doctores y enfermeras.

 

Quiero concluir destacando la valentía de los trabajadores de la salud, que nunca se rindieron y aún siguen tratando de salvar vidas. También pienso en la gente que no se rindió por esta situación, personas que fueron valientes y que, a pesar de las dificultades, salieron adelante. Hay muchos que han perdido a familiares y que tienen que seguir con sus labores todos los días. Debemos de unirnos, ser empáticos para salir adelante, dejar a un lado la indiferencia y preocuparnos por nuestra comunidad.





Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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