La inmigración en tiempos de Covid

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Las personas siempre se han desplazado de un lugar a otro en busca de un mejor futuro y calidad de vida. Diferentes factores han expulsado a las personas de su ciudad o país de origen como; pobreza, desastres naturales, inseguridad, entre otros, lo cual ha ocasionado que vivamos hoy en día cada vez más en sociedades cosmopolitas.

Sería muy difícil encontrar a un estadounidense, o francés “de sangre pura”, es la mezcla entre diferentes culturas la que ha creado una sociedad como la que vivimos ahora.

Podríamos pensar que al ser heterogénea se ha vuelto cada vez más incluyente. Sin embargo, en algunos lugares podemos ver todo lo contrario. Como algunas personas que han emigrado y han logrado establecerse en otro lugar son los primero que discriminan en contra de sus mismos compatriotas. En momentos en donde se ha llegado a forjar el concepto de “ciudadano del mundo” aplicable a personas que no pueden responder a la pregunta; ¿de dónde eres? con una sola respuesta si no que explican el por qué se consideran con un vínculo con más de un lugar.

Hoy en día y a consecuencia de la pandemia los países han impuesto cada vez más restricciones para viajar o para dar acceso a personas con distinta nacionalidad. Incluso dentro de estructuras funcionales como la Unión Europea en donde los Estados miembros han impuesto restricciones para que los ciudadanos europeos se desplacen de un lugar a otro. En este caso la justificación es evidente “todo se hace en pro de la seguridad nacional y la salud”.

El problema en este sentido resulta cuando después de situaciones de emergencia, como la pandemia que estamos viviendo, el mundo entero resulta afectado pero las grandes potencias tienden a salir más rápido adelante y lograr una estabilidad política, económica y social en menor plazo que los países en vías de desarrollo. Es en estos momentos que las personas provenientes de estos países buscaran llegar a estas potencias a como de lugar, porque han perdido la esperanza de encontrar una buena calidad de vida en su lugar de origen.

El problema resulta en el momento que estos países restringen sus procedimientos de trámite de visa, o simplemente niegan la entrada a personas que consideran se volverán una carga económica y social para su sistema. Por ejemplo, si Estados Unidos abriera las puertas a todos los mexicanos que quisieran vivir en ese país, muchísimos empacarían su maleta y llegarían ilusionados. El problema resulta cuando los servicios no se dan abasto para todos, y es ahí cuando los nacionales del país de acogida se quejan de que su propio Estado le está dando un “mal uso” a sus impuestos.

No podemos esperar siempre que las grandes potencias o los organismos e instituciones internacionales nos resuelvan los problemas a través de préstamos. Es momento de luchar todos como mexicanos y sociedad en conjunto. Comprar en la tienda de la esquina para fomentar el consumo local, ser respetuoso con los demás y poner siempre nuestro granito de arena para un México mejor. México es un país con muchísimo potencial, una cultura trabajadora unida y con orgullo y amor a la patria. No hay que darse por vencidos porque falta poco. 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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