El sueño de Whitman: Norteamérica

  • URL copiada al portapapeles

 

El poeta estadounidense, creó uno de los poemarios más interesantes de la literatura universal; sobre todo, porque contribuyó a fraguar la identidad de su lugar de origen.

 

Cada país tiene su particular forma de ver la vida y de resolverla; y, aunque Usted no lo crea, todos quieren lograr ser “únicos”, se niegan a ser copia de algún otro. ¿A Usted le ha pasado algo semejante?

 

Walt Whitman, poeta estadounidense, creó uno de los poemarios más interesantes de la literatura universal; sobre todo, porque contribuyó a fraguar la identidad de su lugar de origen, Estados Unidos, oficialmente Estados Unidos de América.

 

Hojas de Hierba”, así se llama su colección de poemas, compuesta originalmente de 10 piezas, fue ignorada por la crítica especializada y por el público, cuando salió a la luz en 1855. No obstante, el autor —a sus 25 años de edad—, no se desanimó y renovó su obra, reeditándola en varias ocasiones.

 

Su creación refleja, como lo diría el propio Whitman, «la grandeza del Amor, y de la Democracia, y la grandeza de la Religión», elementos que coincidirían con las aspiraciones de la joven nación. La que, si bien había declarado su independencia el 4 de julio de 1789, en esos momentos (1855), todavía se encontraba conformando sus límites geográficos, su estilo de vida y su personalidad, lo que incluía la apropiación de sus paisajes y el nacimiento de su voz, a través de sus literatos, para que no fueran una mera imitación de los temas y estilos provenientes de Europa.

 

Para muchos expertos, Whitman —tal vez sin quererlo—, se constituyó en “el padre de la poesía norteamericana”, ya que en “Hojas de hierbas”, asienta el alma y espíritu de sus compatriotas.

 

 

En su poesía “Canto de mí mismo”, expone:

 

 

… Yo me celebro y me canto,

Y lo que asumo, tú lo asumirás,

Porque cada átomo de mi cuerpo que me pertenece,

también te pertenece.

 

 

Ocioso invito a mi alma.

Ocioso me tiendo a observar un tallo de hierba de verano,

Mi lengua, cada átomo de mi sangre, formado de esta

tierra, de este aire,

Nacido aquí, de padres nacidos aquí, al igual que sus

padres, y los padres de sus padres,

Ahora, a los treinta y siete años en salud perfecta, me

inicio,

Y espero no cesar hasta la muerte.

 

 

Me alejo de los credos y de las escuelas en inercia,

Me alejo un momento, satisfecho de lo que son, pero

nunca las olvido,

Me erijo como puerto del bien y del mal, dejo que hablen

sin riesgos,

Naturaleza sin freno, con energía original…

 

 

 

Así que el literato se reconoce como parte de la humanidad, ya que cada átomo de su cuerpo le pertenece al resto de los hombres y viceversa.

 

Empero, sostiene que todo cuanto es él, proviene de la tierra, aire y sangre de sus padres, abuelos y bisabuelos nacidos en suelo Norteamericano.

 

De este modo, establece una diferencianción con el resto del mundo, puesto que se afirma, no como colonizador ni inmigrante, sino como nativo de ese territorio, que es cuna de sus ancestros.

 

Por tanto, dota a la gente de un sentimiento de pertenencia a una estirpe original y, al mismo tiempo, ajena al reino ubicado al otro lado del Atlántico (sí, Inglaterra). Igualmente, con esta postura, les imbuye de una convicción de trascendencia y libertad.

 

Sus versos se transforman en lazos que hermanan a las personas, tanto en el campo como en la ciudad; así como en las escuelas, centros de trabajo y en los hogares.

 

Además, Whitman se presenta a sí mismo y a sus coterráneos como personajes históricos; en consecuencia, juntos y cada uno, desde su propio interior, están realizando la gesta más elevada, jamás nunca antes vista: el de tomar conciencia y responsabilidad de la nueva nación, por eso dice, “…lo que asumo, tú lo asumirás…”.

 

En el mismo Canto, habla a los hombres del mañana:

 

 

 

… POETAS FUTUROS

¡Poetas del futuro! ¡Oradores, cantantes, músicos futuros!

No es el presente el que me justifica ni el que asegura que

yo esté un día con vosotros,

Son ustedes, la raza nueva y autóctona, atlética, continental,

la mayor de cuantas son conocidas;

¡Arriba! Porque ustedes me justificarán…

 

 

Es decir, les promete un porvenir excepcionalmente bueno, que nadie más tendrá en todo el orbe: son la patria inimitable y serán la más poderosa de todas. Mas advierte, son los descendientes sucesivos quienes deberán alcanzarlo. De suerte que transmite el sueño formulado en su mente y el anhelo que su corazón cobija.

 

A lo largo del poema, dará consejos y advertencias a otros estados y naciones, a monarcas y soldados; se referirá al costo de las guerras, consistente en la pérdida de las vidas de los adolescentes y jóvenes; así como a las cuestiones raciales. Pero, también dirá:

 

 

 

…A fin de que tú compartas conmigo dos grandezas,

y una tercera que se eleva, incluyendo las que aún son más

resplandecientes,

La grandeza del Amor y de la Democracia, y la grandeza

de la Religión.

Mezcla para mí, lo invisible y lo visible,

Misterioso océano en el que los ríos se vacían,

Profético espíritu de las cosas materiales que alrededor mío

se agitan y conmueven,

Seres vivientes, identificados indudableniente con nosotros,

que nos rodean en el aire, y a los cuales no conocemos…

 

 

Con esto, Walter Whitman —conocido como Walt Whitman—, desvela los principios que deberían regirlos, a saber: el amor, la democracia y la religión. Los que entran en juego, en cada cambio de generación; aún así, cada país es único ¿Usted, qué opina?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

  • URL copiada al portapapeles