La encíclica Fratelli Tutti

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Invitado


03 Dic 2020

La fraternidad y la amistad social son las dos grandes dimensiones sobre las que está construida la encíclica. El modo de mirar la realidad del mundo es el mismo que utilizaron los pastores de la Iglesia Católica, desde el Concilio Vaticano II hasta la fecha: el texto en el contexto, la palabra de la Iglesia enmarcada en la trama de la historia moderna, en donde se entretejen los avances científicos y tecnológicos con los conflictos bélicos y sociales derivados de un modelo económico y político que no respeta el bien común ni escucha el clamor de los pobres y excluidos de este mundo.

Las claves para entender la trama de la encíclica podrían ser las siguientes, no evidentemente las únicas:

a) El descarte mundial que prescinde de los pobres, de los discapacitados, de los migrantes y de los indígenas, y que privilegia la globalización y el progreso económico sin límites.

b) La urgente necesidad de abrir caminos de esperanza por medio de un ejercicio responsable de la compasión frente al prójimo herido y abandonado en el camino.

c) La revaloración del sentido y responsabilidad de todos respecto al bien común.

d) La problemática del fenómeno de la migración y del exilio forzado por conflictos étnicos, bélicos y por condiciones de pobreza extrema.

e) La apertura de corazón a todo el mundo para proponer y construir puentes en vez de muros.

f) La política al servicio del bien común para superar los populismos y los neoliberalismos.

g) El diálogo y la amistad social para construir una cultura poliédrica.

No cabe duda que la encíclica es desafiante y contracultural, pero al mismo tiempo propositiva y retadora frente a la densa problemática que nos presenta. “Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos”, dice el Papa Francisco.

El análisis social, político y cultural que nos presenta la encíclica se enlaza con la doctrina social de la Iglesia Católica, principalmente con las grandes encíclicas sociales de los antecesores del Papa Francisco, Juan XXIII, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

En este sentido resaltan la dignidad de la persona humana, como fundamento de todos los derechos humanos; el principio del bien común, el destino universal de los bienes de la tierra, y la tradición cristiana respecto a la propiedad privada, la cual no es un derecho absoluto, sino que está subordinado al bien común.

Corresponderá a cada nación, a cada iglesia local y a las diversas instituciones de la sociedad civil con inspiración cristiana, analizar concienzudamente las directrices y propuestas de la encíclica, para llevar a cabo acciones concretas y sistemáticas que respondan a los anhelos de la Iglesia, en las próximas décadas del siglo XXI.

A nosotros, como universidad jesuita, nos corresponde desde luego realizar un análisis profundo de Fratelli Tutti, para comprender sus fundamentos éticos, sociales y políticos, difundir sus propuestas y contribuir a su implementación dentro y fuera de la universidad.

 

El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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