DUNE: Gracia Trascendental de la Ciencia Ficción

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Rastros de Tinta


16 Dic 2020

Por: José Manuel Riaño Maldonado

 

En los años sesenta se vivió un apogeo de la ciencia ficción. Podría clasificarse en dos categorías principales. Por un lado, la ciencia ficción “dura” que tenía un gran énfasis en la exploración de su ciencia y políticas, aunque llegase a ser algo impenetrable debido a la complejidad de sus referencias científicas. Por otro lado, el pulp, enfocado en contar historias fascinantes y tradicionalmente fantásticas, ambientadas con ideas clásicas de ciencia ficción como el espacio y los extraterrestres; mucho más consumible y amigable.

 

El libro que ahora reseño puede caer sobre la categoría de ciencia ficción “dura”, pero no por ello diría que es impenetrable debido a su obsesión con detallar sus tecnologías en contexto. Todo lo contrario, la épica saga cósmica DUNE, escrita por Frank Herbert, es una historia de proporciones bíblicas que pone más énfasis en sus filosofías históricas, políticas y antropológicas que en explorar posibilidades científicas. Detallaré el porqué esta historia es una lectura esencial para cualquier persona interesada en la literatura, la ciencia, la política, la filosofía, la historia y el transhumanismo. Verdaderamente, DUNE es una experiencia que alberga cuestionamientos y fascinantes reflexiones en muchos ámbitos intelectuales. Una lectura que auténticamente puede cambiar y diversificar el pensamiento. Una obra cuyo efecto en la mente es notablemente reflexivo y meditativo. Complicado narrativamente pero sobretodo temáticamente, que es el aspecto en el que reside su verdadero poder inspiracional. Entonces, exploremos. 

 

Primero debemos entrar en detalle sobre su mundo y estructura política, pues es fundamental para adentrarse en su narrativa. Es el año 10190 AG (After Guild). En términos comunes, estamos veinte mil años en el futuro, aproximadamente. El término AG se refiere en español a posterior de la creación de la Cofradía Espacial. Su existencia permitió que se lograran viajes interespaciales seguros y rápidos que generaron la expansión humana interplanetaria a una escala tan desarrollada unificó aun Imperio Galáctico, en una especie de feudalismo futurista diferentes jerarquías y sus respectivos juegos de poder, territorios interplanetarios y rutas comerciales. Este imperio está construido sobre el comercio y la manipulación de recursos. El recurso más preciado de la galaxia es una substancia denominada “specia”. El planeta Arrakis, también conocido por el nombre que intitula la saga (Dune), es el único mundo en el universo donde se puede producir, extraer y exportar.

Entre los atributos de la especia están extender la vitalidad, fortalecer la conciencia, y en algunos casos, el desarrollo evolutivo de visión prescienciente: el conocimiento del futuro. La especia es esencial para la Cofradía Espacial, pues la manera en que es utilizada por ellos implica la mutación de sus navegantes en criaturas capaces de manipular el espacio y el tiempo y así se hace posible el viaje espacial. La especia no existe sin sus consecuencias. Es una sustancia altamente adictiva, y una vez que el cuerpo se habitúa a su consumo, demanda más. La falta de ella, puede llevar a la muerte. Con esto, las facciones de importancia se encuentran en un balance de poderes entre la autoridad imperial en lo más alto, seguido de las casas nobles, la Cofradía y una sociedad secreta y manipuladora conocida como la Hermandad Bene Gesserit, un grupo de mujeres de gran importancia para los eventos narrativos a transcurrir en la novela. 

 

Las Bene Gesserit han estado tratando, por medio de una larga línea generacional genética, de crear al “kwisatz haderach”, un hombre entrenado en las formas de las Bene Gesserit, en sus habilidades de manipulación y control físico-mental quien, además, tendría un gran potencial para influir en los gobernantes y controlar a las masas. Este plan llega a su fin cuando una de las Bene Gesserit, Lady Jessica, quien tenía la tarea secreta de proporcionarle hijas al Duque Leto de la Casa Atreides, dio a luz a un niño por decisión propia: Paul Atreides. 

 

Nuestro protagonista, Paul Atreides, es la clave decisiva que separa a DUNE de otras obras de ciencia ficción convencionales. Paul es descrito en la la profecía como el kwisatz haderach, aunque ha nacido una generación antes de lo previsto. Por tanto, no fue condicionado y disciplinado por las Bene Gesserit para convertirse en su instrumento de expansión política. Es incontrolable: un ser superior con un lugar particular en el universo, y su existencia cambiará el curso de la humanidad cuando los Atreides heredan el control estratégico del planeta Arrakis, Dune. De aquí parte la historia de Paul y cómo sus actos y visión presciente llevarán a grandes cambios en la humanidad, pero que inevitablemente provocarán gran daño en su conciencia histórica. 

 

Es importante que se aprecie todo este contexto narrativo para siquiera atreverse a reseñar DUNE de manera objetiva. El aspecto político en DUNE es de crucial importancia para su trascendencia en la literatura de ciencia ficción. La Casa Atreides tiene un conflicto con una casa rival, Los Harkonnen, disputando el dominio sobre Dune y su especie. En medio de todo esto, están los Fremen, los nativos de Arrakis. Aquellos quienes han convertido el hostil desierto en su hogar, elaborando en secreto complejos sistemas de supervivencia y manejo de humedad; además de filosofías y creencias religiosas. El protagonista, Paul Atreides, está destinado a hacerse uno con la gente del desierto, y su camino lo llevará a convertirse en un carismático líder para los Fremen, pero la novela mostrará los peligros de los líderes de esta índole para la humanidad. 

 

Paul es el núcleo esencial de la historia de DUNE, y su mensaje de advertencia cultural prevalece relevante aún en nuestros tiempos. Esta obra de cinco libros, es una lectura inspiradora y meditativa que eleva su narrativa hasta una posición de reflexión interna sobre cuestionamientos de religión, política, antropología y ciencia. Porque DUNE tiene también un eje ecológico en su legado de influencias, fue el primer libro de ciencia ficción en presentar a través de detalles metafóricos las consecuencias del cambio climático y de la conciencia ecológica a escala global en la historia de la ficción literaria, algo que en su época de publicación no se tenía en consideración pública. 

 

DUNE es una historia transformativa, la cual hace un estupendo trabajo transportando al lector a su mundo de una manera única que lo coloca en la posición de filosofar y cuestionar interrogantes humanistas, políticas y religiosas que los personajes se ponderan a lo largo de la narrativa. Al mismo tiempo, inspira a sus lectores a cuestionar a sus propias autoridades y a volverse más críticos de las promesas y argumentos de sus líderes en turno. Por esto mismo, DUNE prevalece como una novela que trasciende su tiempo de publicación, convirtiéndose en una obra maestra de relevancia constante ya que hasta la fecha, la sociedad siempre está en necesidad de ser guiada a una actitud crítica y reflexiva ante las palabras de líderes carismáticos. 

 

Las ciencias de DUNE podrán parecer muy abstractas, arcaicas y hasta anacrónicas, dada su falta de tecnología avanzada convencional y las descripciones de sus invenciones. Como se mencionó antes, este es un futuro muy lejano que pese a su desarrollo evolutivo y social, su tecnología parece haber sufrido un estancamiento colectivo intencionado, dadas ciertas circunstancias explicadas en su trasfondo, y que llevó a la consolidación de un feudalismo intergaláctico. Esta humanidad transmutada con habilidades de visión presciente y mortalidad indefinida contrasta con los arcaicos aspectos de un imperio feudal regido por sus estructuras de trata y comercio familiar y alienígena. Una combinación compleja que curiosamente sirve más como un comentario sobre lo cíclica que son las generaciones y corrientes de poder humanas. Sin importar el progreso humano, siempre podemos regresar a sistemas que en nuestro propio presente podrían considerarse barbáricos y primitivos. 

 

Concluyendo, todos estos aspectos desde su importancia socio-cultural hasta la naturaleza de su propio mundo y narrativa hacen de DUNE una obra de potencial transformativo que impacta al lector planteando semillas de complejas interrogantes sobre la religión, el poder y la autoridad entre los humanos,en la gran escala universal. Una auténtica obra que trasciende tanto como su propio protagonista en las crónicas de su propia historia. Nos enseña a ser precavidos y críticos de líderes como él, a estudiar cómo estos seres ascienden al poder y a identificar la imposición de control tiránico antes de que la ilusión sea quebrantada demasiado tarde. 

 

Respecto a la mención del concepto de los líderes, DUNE promueve un tipo de liderazgo puro y positivo, aquel que no sea egoísta y que no manipule a su población o comprometa el bienestar de nuestro planeta para su beneficio. Queda claro que la trascendencia literaria de DUNE es aplicable hoy en día más que nunca dadas las circunstancias políticas y climáticas en las que muchos políticos corruptos actuales quienes manipulan a la población a confrontarse entre ellos y comprometen las ciencias y planes ambientales que podrían revertir el daño ambiental humano. Al igual que en DUNE, en nuestro mundo, la política y los desastres naturales están muy de la mano.

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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