Los Reyes Magos: poder y milagros

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Los Reyes Magos: poder y milagros

Por Maritza Flores Hernández

 

 

Y después de la natividad, la Estrella de Belén persistía en alumbrar a todos los que la pudieran ver. Herodes nunca la advirtió, a pesar de que el cielo amplio y de todos los hombres se expandía más claro que nunca. En cambio, los tres Magos de Oriente fueron iluminados por ella, se encontraron con el Niño Dios: hicieron genuflexión y lo adoraron ¿Usted que le pedirá a los Reyes Magos? O mejor aún ¿cómo retribuiría al universo tanta belleza?

 

Actualmente, los niños muy pequeños saben leer y escribir, por lo que este texto no hablará de por qué los Reyes Magos, cuya personalidad es todo un misterio, son citados en la biblia, sólo por San Mateo; y aunque menciona que dejaron regalos al recién nacido: oro, mirra e incienso, no precisó cuántos eran.

 

Tampoco tratará respecto a cómo los estudiosos de las Sagradas Escrituras, historiadores y arqueólogos, y lingüistas y filósofos, después de realizar grandes deducciones, han convenido en que los Reyes Magos eran tres.

 

Del mismo modo, omitiremos cualquier referencia a que los doctos y estudiosos han estado de acuerdo en que no eran magos semejantes a los que conocemos ahora, sino verdaderos sabios, miembros de las clases educadas e influyentes de sus naciones; expertos en astronomía y astrología; matemáticas, alquimia e idiomas, y de mente lúcida.

 

Tenían que serlo porque sus obsequios fueron de un significado un poco oculto o un mucho obvio.

Entregaron oro, símbolo del dominio sobre el mundo y reconocimiento de ser el Rey de Reyes. Incienso, reconociendo su divinidad y merecimiento para ser alabado. Y mirra (una resina) con la que anticiparon al Salvador de los hombres que estos profanarían su corazón con la hiel de sus acciones.

 

Más bien, para estar a tono con el nuevo año 2021, será necesario pensar en las cosas intrépidas a las que aspiramos esta Noche de Reyes, conforme a nuestras generosas pretensiones (las de Usted también).

 

Eso recuerda al hermano Longinos de Santa María, protagonista del “Cuento de Nochebuena”, donde su autor, Rubén Darío, cuenta que, siendo el mejor cocinero, artífice de los huertos y de los cantos acoplados con las aves, tocaba el órgano mejor que los propios Santos. Imagine, hasta los miembros del convento se sentían entre un coro de ángeles.

 

Pues ocurrió un día que, siendo ya muy noche, de regreso de la aldea a donde había ido a cumplir una misión, las tinieblas envolvieron los caminos. Entonces:

 

Con lágrimas en los ojos alzó éstos al cielo, pidiéndole misericordia al Todopoderoso, cuando percibió en la oscuridad del firmamento una hermosa estrella, una hermosa estrella de color de oro, que caminaba junto con él, enviando a la tierra un delicado chorro de luz que servía de guía y de antorcha….

 

…. sintió un ruido, y una oleada de exquisitos aromas. Y vio venir por el mismo camino que él seguía, y guiados por la estrella que él acababa de admirar, a tres señores espléndidamente ataviados. Todos tres tenían porte e insignias reales….

 

Era el rey Gaspar, caballero en un bello caballo blanco. El otro, de cabellera negra, ojos también negros y profundamente brillantes, rostro semejante a los que se ven en los bajos relieves asirios, ceñía su frente con una magnífica diadema … Era el rey Baltasar …

 

El tercero era de rostro negro y miraba con singular aire de majestad; formábanle un resplandor los rubíes y esmeraldas de su turbante. Como el más soberbio príncipe de un cuento, iba en una labrada silla de marfil y oro sobre un elefante. Era el rey Melchor…

 

 

 

El poeta y escritor Rubén Darío informa que el hermano Longinos vio pasar a los tres Reyes y los siguió, y fue testigo de lo siguiente:

 

…Y sucedió que —tal como en los días del cruel Herodes— los tres coronados magos, guiados por la estrella divina, llegaron a un pesebre, en donde, como lo pintan los pintores, estaba la reina María, el santo señor José y el Dios recién nacido. Y cerca, la mula y el buey, que entibian con el calor sano de su aliento el aire frío de la noche. Baltasar, postrado, descorrió junto al niño un saco de perlas y de piedras preciosas y de polvo de oro; Gaspar en jarras doradas ofreció los más raros ungüentos; Melchor hizo su ofrenda de incienso, de marfiles y de diamantes...

 

 

 

Narra el poeta nicaragüense, Rubén Darío que:

 

…desde el fondo de su corazón, Longinos, el buen hermano Longinos, dijo al niño que sonreía:

—Señor, yo soy un pobre siervo tuyo que en su convento te sirve como puede. ¿Qué te voy a ofrecer yo, triste de mí? ¿Qué riquezas tengo, qué perfumes, qué perlas y qué diamantes? Toma, señor, mis lágrimas y mis oraciones, que es todo lo que puedo ofrendarte….

 

 

 

Después, Darío describe los otros milagros que ocurrieron y que aquí no voy a adelantar (empero no se límite, por favor, leálos).

 

Darío, el famoso “padre del modernismo”, prolífico cuentista, periodista y diplomático, gusta de romper los canónes (para eso son los literatos, ¿no cree?) Así que en nada sorprenden las singularidades con que dotó a cada uno de los Reyes; mas el hecho de que fueran tres y que dieran los mismos regalos que indica la biblia, hace verosímil la historia del hermano Longinos.

 

Lo realmente trascendente es que en la Noche de Reyes, un hombre bueno ofrenda lo que tiene en su haber: sus lágrimasy sus oraciones.

 

Lágrimas de emoción y de amor; oraciones de pensamientos gratos, súplicas de clemencia y de piedad.

 

Los Magos ofrecen cosas de reyes: la admisión de la certeza de que están ante el Rey de Reyes, que su esencia y naturaleza es divina, que debe ser alabado y que su parte humana es para conocer el sufrimiento de los hombres.

 

Así que los Reyes Magos dan su lealtad y fidelidad, rompiendo relaciones diplomáticas con el gobernante más fiero y dominante de la región, Herodes.

 

Cabe recordar que los Magos se entrevistaron con dicho monarca, y éste, angustiado ante la posibilidad de la existencia del Rey de Reyes, les exige que maten al recién nacido. Sin embargo, los Reyes desobedecieron.

 

Ahora que pisamos fuerte en el escenario del 2021, ¿qué regalo solicitaremos a los Reyes Magos?

 

Entre las peticiones de un niño, probablemente, se encontrarán: cualquier videojuego (minecraft, fortnite), una tableta o unmuñeco monstruoso que corresponde a un personaje bueno y tierno.

 

Tal vez, un adulto podría rogar por una espada flamígera que corte de un tajo los malévolos virus, o que envalentone la voluntad para seguir adelante y abrir nuevos caminos hacia el conocimiento y las soluciones dentro y fuera de la familia, de la empresa. O, una máquina que facilite decir palabras mágicas: gracias, perdón, te quiero mucho, me equivoqué.

 

La parte verdaderamente difícil, considerado lo sugerido por Darío, es saber qué regalos le llevaremos al recién nacido. ¿Usted que le regalaría?

 

Rosario Castellanos, la insigne literata mexicana, en su poema “Resplandor del ser”, propone:

 

 

 

Para la adoración no traje oro.

(Aquí muestro mis manos despojadas)

 

Para la adoración no traje mirra.

(¿Quién cargaría tanta ciencia amarga?)

 

Para la adoración traje un grano de incienso:

mi corazón ardiendo en alabanzas.

 

 

La poetisa enfatiza que carece de acervos materialesy de potestades terrenales, ni siquiera es influyente; por eso sus manos no traen oro.

 

Además, le parece absurdo, ofrendar los conocimientos humanos; como la mirra que sirve para embalsamar los cadáveres.

 

Sin embargo, acepta brindar lo que único valioso y auténtico que tiene en su haber: su fe trasmutada en el incienso, hecho de su propio espíritu alabando a Dios.

 

Tal parece que son la fe y la esperanza, los bienes que coincidentemente reservan Rosario Castellanos, Rubén Darío y los Reyes Magos para la Noche de Reyes, Noche de Epifanía del Señor, cuando sólo las mentes preclaras alzan la mirada y distimguen a la Estrella de Belén.

 

 

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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