Horizontes

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Tere MORA GUILLÉN


02 Feb 2021

Y desde anoche el Barrio del Niño Jesús en Coyoacán, está de fiesta, a lo lejos se escuchan los cohetes, porque a pasar de la pandemia, hoy los mexicanos celebramos el Día de la Candelaria.

 

Según el candelario católico, el dos de febrero, en recuerdo al pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén. No son pocos los que le huyen al muñequito de la tradicional Rosca de Reyes porque no querían invitar los tamales en este día. Según las festividades católicas el "Día de la Candelaria" se levanta al Niño Dios del pesebre para vestirlo, y continuar con las celebraciones que se festejarán en marzo (la Cuaresma y el Miércoles de Ceniza), hasta llegar a la Semana Santa.

 

En suma, el Día de la Candelaria mezcla las tradiciones prehispánicas y católicas, valorando los orígenes de la cultura mexicana. La historia prehispánica festejaba el primer día del año azteca en honor a Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl. En este ritual siempre había tamales en las ofrendas a los dioses, ya que están hechos de maíz.

 

Luego de la Conquista Española, la tradición tomó tintes cristianos y se acostumbró que el primer año se vistiera una imagen del Niño Dios de color blanco y sin corona ni trono. El segundo, con un traje de color y el tercer año como Cristo Rey, con corona y trono. Sin embargo éste año han destacando atuendos que reflejan nuestra actualidad, desde el niño del coronavirus, hasta el huachicolero, lo cual en lo particular muestra una falta de respeto. Estas figuras irían acompañadas con una ofrenda: tamales que los hay de mole verde, mole rojo, rajas hasta de dulce. Todos ellos se comen con un rico chocolate o atole.

 

 

Compartir la comida desde la Rosca de Reyes hasta el Día de la Candelaria, representa el espíritu de las tradiciones religiosas celebrando nuestra humanidad y el amor al prójimo. De paso a muchos nos ha servido para reunirnos con la familia más próxima, y agradecer la salud a nuestro creador, porque estos tiempos de pandemia la cuarentena se ha prolongado demasiado, y no vemos la hora en que podamos vivir como antaño en libertad, respirar el aire y celebrar la vida cualquier día, sólo porque si, sin el temor de que un virus letal nos ataque, y lo que es peor ponga en riesgo nuestra vida y de paso la de nuestros seres queridos.

 

Al parecer en unos días abrirán las plazas comerciales, porque la economía ya no da para más, sin embargo los contagios siguen a la alza, y ni qué decir de los fallecimientos; en México hay pandemia para rato, por el mal manejo que se le ha dado a la misma, y porque muchos no entienden que hay que protegernos, o porque de plano les da lo mismo vivir que morir.

 

En fin, el mundo ha cambiado, y debemos tratar de salir a lo indispensable, seguir con el uso de cubrebocas, el gel antibacterial y el lavado continuo de manos; ya habrá ocasión de volver a reunirnos con familiares y amigos; de asistir a escuelas, universidades, celebraciones, y hasta conciertos en vivo, mientras tanto por el bien de todos, resistamos un poco más, después de la oscuridad, habrán de volver los días soleados. En esta ocasión celebremos a lo corto este Día de la Candelaria, rindiendo honores al festejado, la presencia del Niño Jesús en nuestras vidas.

 

tere_mora_guillen@yahoo.com.mx

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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