11 de febrero, día internacional de la mujer y la niña en la ciencia

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Escrito por: Perla de Teresa López Zepeda


“Mi madre y yo vivíamos en una granja en el campo, y cuando tenía 4 años me encargó recoger los huevos de las gallinas. Ellas iban por ahí picoteando, pero para poner los huevos, se metían en unos pequeños gallineros donde pasaban la noche. ‘¿Dónde tienen las gallinas un hueco tan grande para que salgan los huevos?’ Esa era mi gran pregunta. Un día por fin vi a una gallina entrar a uno de los gallineros y pensé ‘¡Va a poner un huevo!’. Así que me metí al gallinero vacío y esperé hasta que entró la gallina, se levantó un poco sobre las patas y un huevo calló sobre la paja. No sé quien estaba más emocionada, yo o la gallina. Mi madre, al ver a una niña tan emocionada volver a casa, en vez de enojarse conmigo por desaparecer tanto tiempo, se sentó y escuchó mi maravillosa historia de como una gallina pone un huevo”. Así cuenta su historia la científica que ha revolucionado la ciencia de la primatología, Jane Goodall. Para ella, las mujeres científicas nacen de la curiosidad de conocer cómo funciona el mundo, ellas hacen preguntas y al no tener la respuesta correcta, se proponen a averiguarlo y nunca se rinden.

La UNESCO en el año del 2015 aprobó que el 11 de febrero se celebrará el Día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, un día que representa la búsqueda por la equidad en el campo científico, una lucha que ha logrado mucho pero que todavía falla en integrar a la mujer en la ciencia. Fue hasta el siglo XVII que la educación fue por primera vez accesible para las mujeres, contradiciendo la idea antigua de que ellas tenían una capacidad biológica disminuida para razonar y entender las ciencias. Aunque con el paso de los siglos, se ha incluido cada vez más a la mujer en los campos científicos, los esfuerzos todavía no son suficientes. Hoy en día de acuerdo con el Instituto de Estadística de la UNESCO sólo el 28 por ciento de los puestos científicos de investigación son ocupados por mujeres. Esto tal vez lo explica el contexto histórico y el reducido acceso a la educación para la mujer. Este bagaje histórico ha creado estereotipos que hacen que, en comparación con el hombre, la mujer tenga menor autoestima cuando su preparación académica es igual o superior. Esto impacta de manera negativa en la inclusión de la mujer en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas por sus siglas en inglés), pues la confianza profesional es un factor crítico para ser incluida en esta área del conocimiento. Otro de los grandes retos que persisten es la falta de reconocimiento al trabajo en investigación de la mujer científica. Según un artículo publicado en la revista Nature, aunque en los últimos años el número de mujeres en STEM ha aumentado, la proporción de mujeres ganadoras del Premio Nobel sigue siendo muy baja. De hecho, en los últimos 15 años solo 10 mujeres ganaron este premio en las áreas de física, química, economía y medicina.

Así, es claro que a nivel institucional todavía hay mucho por hacer en la búsqueda de incluir, apoyar y reconocer a la mujer en la investigación científica y STEM. Con estos objetivos, universidades y diferentes instituciones han creado oportunidades para las mujeres interesadas en la ciencia. En México, la “celebración” de esta fecha era poco conocida, pero ahora debido al incremento y difusión de eventos realizados en línea, la mayoría de las instituciones están dándole más visibilidad, lo cual ayudará a acercar a más niñas y jóvenes a las diferentes áreas de la ciencia. Es basto el camino que falta por recorrer, pero también son muchos los logros que se han obtenido. Así que no hay razón para tenerle miedo a la ciencia, no te rindas, todas te apoyamos. 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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