La autoformación: Competencia clave y llave maestra para mujeres con más de 30 años

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Invitada


17 Feb 2021

 Cristina Ortiz de Montellano Nolasco


Puebla cuenta con un poco más de 930 mil mujeres de entre 30 y 49 años económicamente activas que buscan continuar estudiando, trabajar para generar ingresos, educar y atender a los hijos entre otras cosas.

 

Uno sabe siendo mujer, que la vida cambia significativamente después de los 30 años; el reciente Censo de población y vivienda, muestra que, en ese grupo de edad: un 14% están solteras, un 12% divorciadas, un 2% viudas y un 70% sigue casada o en unión libre. (INEGI, 2020).

 

También sabemos que la carreta luego no se jala parejo, como decía mi abuela; las mujeres dedican semanalmente las mismas casi 38-40 horas de trabajo laboral que los varones, pero 3 veces más horas en labores del hogar y cuidados de la familia y eso si es que no están ya solas. (CONAPO, 2019).

 

Lo anterior muestra claramente las limitaciones importantes que tenemos las mujeres para incrementar nuestro nivel de formación en esta etapa de la vida e insertarnos en el mundo del trabajo o emprender. Afortunadamente las nuevas tecnologías nos han abierto (a las de más de 30), la oportunidad de autoformarnos para avanzar cuando no es posible de otra manera. La autoformación, dicen los investigadores Lujo y Muñóz, es la competencia clave y llave maestra para estos casos, (Lujo, García de Lujo, & Muñóz Rodriguez, 2007).

 

Aquellas que ya están buscando aprender o formarse utilizando recursos de Internet, no tienen una ruta clara de cómo aprender y sobre todo no saben cómo lograrán insertarse en el mundo del trabajo o generar ingresos con lo que aprendieron, pero aun así invierten tiempo, dinero y esfuerzo. Pasado el tiempo no ven resultados, lo que queda es impotencia y frustración.

 

Pero, no es tan complicado como parece, lo más importante es la motivación e iniciativa personal y estar conscientes de que aprender a autoformarse es algo que se aprende.

 

¿Para que deseas autoformarte? Tal vez eres autodidacta y deseas aprender para tener una cultura general amplia (autoformación integral), o deseas aprender de experiencias y vivencias que te ayuden a “ser mejor persona” (autoformación existencial), o quizá deseas educarte a distancia de forma académica tomando cursos virtuales y obteniendo diplomas o grados (autoformación educativa), o deseas aprender en comunidad o en grupo de algún tema especializado (autoformación social), o finalmente deseas “aprender a aprender” (autoformación cognitiva). (López, 1999).

 

Si la autoformación es una competencia que hay que desarrollar… requieres: aprender a implementar lo ya sabido, conseguir habilidades de comunicación, tener en cuenta las necesidades del otro y saber ligarlo al servicio o el propósito deseado, la capacidad de integración social, la capacidad de adopción e integración de nuevas tecnologías y una coherencia personal y de identidad.

 

En otras palabras, cuando aprendas algo no te quedes en la teoría, aplica ese conocimiento y crea un producto o servicio sencillo (si estás por ejemplo autoformándote para generar mayores ingresos), luego comunícalo pensando en aquellos que puedan beneficiarse más, puedes utilizar las nuevas tecnologías para eso, busca comunidades virtuales que te animen y apoyen a promoverte y sé congruente en tu identidad, ¡no promuevas lo ecológico y salgas en Facebook cazando iguanas!

 

Recuerda, la autoformación es la competencia clave y llave maestra que debemos desarrollar.

 

 

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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